AGENCIAS. MADRID.
Agustín Fernández Paz, que ayer se proclamó ganador del Premio Nacional de Literatura Infantil y Juvenil, no puede disimular su alegría ante los reconocimientos que numerosos escritores gallegos están logrando en los últimos tiempos por sus "interesantes" trabajos y su aportación a la literatura.
Fernández Paz supo ayer que próximamente su cuenta de ingresos se verá incrementada con 20.000 euros procedentes del Premio Nacional de Literatura Infantil y Juvenil, concedido por el Ministerio de Cultura, por su obra en gallego O único que queda é o amor. El escritor conoció la noticia cuando volvía en coche a su residencia familiar y recibió una llamada personal del ministro de Cultura, César Antonio Molina.
Fernández Paz, que disfruta este año por primera vez de esta profesión tras abandonar el pasado ejercicio la enseñanza secundaria en un instituto de Vigo, se puso "nerviosísimo" cuando oyó la voz del ministro para comunicarle un premio al que otros años ya había optado y nunca había conseguido, y que, según opinó, tiene "su parte de azar".
La obra por la que este ex profesor de Lengua Gallega ha ganado el Nacional de Literatura Infantil y Juvenil es O único que queda é o amor, editada por ediciones Xerais en gallego y en español por Anaya en 2007.
El libro es un conjunto de relatos que tienen el amor como eje común, y cuyos finales revisten el encanto y el desencanto con un halo de optimismo al apostar decididamente sus protagonistas por el amor.
Diana, Sara, Pablo, Laura y Adrián son personajes de sus relatos que se enamoran y descubren un sentimiento poderoso en el amor, capaz de transformar sus vidas y de cambiarlas por completo, pero también conocen el lado amargo del desamor, de la ausencia y del amor frustrado.
Además, la edición incorpora también unas delicadas ilustraciones de Pablo Auladell en O único que queda é o amor, premiado el pasado mes de diciembre por la Asociación Gallega de Editores con el Premio Xosé Neira Vilas al Libro Infantil y Juvenil.
Agustín Fernández Paz también fue el ganador de la modalidad infantil del XX Premio Edebé con su obra A escola dos piratas, mientras que un año antes fue proclamado ganador, en la modalidad de autor, de la XIII edición del premio Irmandade do Libro, organizada por la Federación de Libreiros de Galicia.
Fernández Paz, comprometido con la defensa del gallego, explica que escribe en esta lengua por ser aquella en la que se desenvuelve su vida cotidiana y afirma que, aunque inicialmente esto pudo ser un obstáculo con las editoriales, actualmente no lo es, ya que la práctica totalidad está traducida también al castellano.
El escritor afirma echar de menos el "estimulante contacto" con los jóvenes desde su prejubilación, pero reconoce que la escritura "roba muchas horas; es un agujero al que le puedes meter todo el tiempo que quieras".
La próxima primavera saldrá a la luz Luna del Senegal, un relato con la hija de un inmigrante como protagonista y su desarraigo como tema de fondo y en cuya traducción al castellano trabaja ya Fernández Paz. El director general del Libro, Rogelio Blanco, ha presidido el jurado.
En O único que queda é o amor Fernández Paz intenta dar otra contribución al estímulo del acto de la lectura. La obra es una colección de diez cuentos que giran en torno al "amor entre personas" pero también al "amor a los libros" porque los personajes "se sienten muy influidos por autores". Todos los cuentos comienzan con una cita (de escritores como Orhan Pamuk, José Angel Valente o Pablo Neruda) y en los textos hay referencias poéticas, literarias y cinematográficas.
"En todos mis libros hay un personaje que lee y de cierta forma, cuando cito a los autores, pretendo animar al lector a buscar otros libros y también películas", afirmó el escritor gallego, que tiene entre las citas de la obra una frase de Joan Margarit, Premio Nacional de Poesía este año.
"El libro está hecho con los hilos de la vida y tiene una dosis de verdad y emoción que quizás pueda haber tocado al jurado este año", supuso. Aunque se trate de un libro juvenil, el escritor no cree que el sentimiento adolescente sea, como se dice, "el más añorado". "El amor, a cualquier edad, tiene una facultad esencial que es la de poder cambiar nuestra vida".
"No comparto la visión negativa de la relación de los jóvenes con los libros"
"No comparto la visión negativa sobre la relación de los jóvenes con la liteturatura", afirmó el escritor. "Se dice que en el pasado los jóvenes leían más. Pero creo que con la actual democratización de la educación, hay un grupo de lectores magníficos y otro grupo que busca libros que encajen con ellos. Ahí entra el papel del mediador en bibliotecas y centros, que debe ofrecerles caminos", afirmó. "Hay una potencialidad latente de lectura entre los jóvenes", añadió.
Fernández Paz hizo estas declaraciones basado en su conocimiento práctico, ya que ha trabajado durante años como profesor de Lengua y Literatura. El escritor pertenece a los colectivos de renovación pedagógica Avantar y Nova Escola Galega y una gran parte de sus trabajos giran en torno a temas como la normalización lingüística en la enseñanza, la didáctica de la lengua o la introducción de los medios de comunicación en las aulas.
El escritor trabajó entre 1990 y 1995 como coordinador Docente del Gallego, es miembro de la Ponencia de Lengua del Consejo de la Cultura Gallega y codirige, también, la Colección Merlín de Literatura Infantil y Juvenil, de Ediciones Xerais.
"Este es el primer año en el que puedo decir de verdad que soy escritor", aseguró, aunque lamentó haber perdido el "estimulante contacto con los chicos" a causa de su prejubilación.