AGENCIAS. WASHINGTON.
Cuando su mandato toca el fin y su sucesor ocupa todas las miradas y titulares, el presidente saliente de EEUU, George W. Bush, ha echado la vista atrás en una entrevista en la que se "arrepiente" de "algunas cosas que no tenía que haber dicho". Entre las frases por las que más se arrepiente se encuentran la que le dedicó a Bin Laden tras los atentados del 11-S, cuando dijo que lo quería "vivo o muerto", o cuando dio por concluida la guerra de Irak en mayo de 2003. Además, Bush deseó suerte a Barack Obama, cuya victoria calificó como histórica, y admitió que está pensando en escribir un libro en Texas, donde se retirará con la familia.
"Me arrepiento de cosas que no debería haber dicho", reconoció el presidente Bush, en una entrevista concedida a la CNN a bordo del barco USS Intrepid, -donde participó en un homenaje a los veteranos de guerra- en la que hizo un repaso de su mandato. El más grave para él es el comentario que pronunció sobre la captura del líder de Al Qaida, Osama bin Laden, a quien reclamó "vivo o muerto". El otro por el que mostró arrepentimiento es por el "Traédmelos" con el que Bush solicitó el arresto de los terroristas islamistas. También confesó estar "arrepentido" de haber declarado "misión cumplida" el 1 de mayo del 2003, a bordo del portaaviones Abraham Lincoln, cuando dio por concluida la guerra de Irak. En este caso, con todo, se justificó: "Tenían un cartel que decía 'Misión Cumplida'. Era un cartel destinado a los tripulantes del barco, pero sugería algo más. Algunos pensaron que Bush creía que la guerra había terminado. Yo no creía eso, pero incluso así se transmitió un mensaje equivocado", dijo.
En la entrevista también se refirió a la reunión mantenida con su sucesor, Barack Obama, a quien recibió el lunes en la Casa Blanca junto con su mujer. Antes del encuentro, admitió haber llamado a Bill Clinton, para recordar con él la primera toma de contacto que ambos mantuvieron cuando Bush ganó las elecciones de 2000. "Bill, estoy listo para encontrarme con el nuevo presidente, y recuerdo lo educado que fuiste conmigo", recordó Bush. Respecto a la reunión con Obama, la calificó de "distendida", y dijo que le dio algunas "recomendaciones políticas". Después, aseguró que Obama le pidió ir a ver los cuartos en los que dormirán sus hijas. "Va a traer el sentido de familia a la Casa Blanca", afirmó Bush, que vio a Obama como "un buen padre", algo que va a conformar "una parte importante de su Presidencia". Y a pesar de que prefería a McCain, dijo que entendía que "la elección de Obama es un momento histórico para el país", y le deseó "lo mejor".
Sobre sus planes de futuro, Bush declaró que su familia se irá a Texas a descansar, donde tiene "muchos amigos", y si puede, a escribir un libro, que ya ha empezado a perfilar. "Quiero que la gente sepa la verdad sobre lo que supone estar sentado en el Despacho Oval, donde he tenido que hacer algunas llamadas muy duras", apuntó Bush, que abandonará la Casa Blanca con los índice más bajos de popularidad en la historia de EEUU. Pese a ello, Bush dijo sentirse "muy orgulloso" de haber sido el comandante en jefe de una población "tan generosa y valiente". "Me siento orgulloso cuando veo a gente que alimenta a los hambrientos", dijo.