P. MERA | A CORUÑA
La investigación del Seprona sobre los vertidos en Sogama revela que muchos de los implicados ocultaron o incluso falsearon información en sus declaraciones. Uno de ellos fue el jefe de Planta de Sogama y responsable del vertedero de Areosa por parte de la sociedad pública, José Manuel Candal, quien declaró que el cauce de agua que llegaba al río Areosa y que salía de las instalaciones de Sogama provenía "de una braña" cercana de la que, según él, caía el agua de la lluvia hasta el río. Sin embargo, el Seprona destaca que si realmente el vertido manase de la braña "lo haría con aguas cristalinas, y no con la coloración" negruzca que presentaba el río el día del vertido. Los agentes de la Guardia Civil también desmontan la versión de Candal asegurando que, en los días de las inspecciones, el vertido que según el representante de Sogama era natural había desaparecido, pese a que en los días anteriores había llovido en la zona. Todo ello, según el informe de la Guardia Civil, "parece desvestir de veracidad las afirmaciones del señor Candal". Otra declaración señalada como "significativa" por los agentes del Seprona en su informe es la del director general de Danigal, Emilio Granda, que apuntó a dos técnicos de la empresa como los únicos responsables de la "operatividad diaria" del vertedero de Areosa, desvinculándose así de los vertidos y de los fallos de depuración. Sin embargo, el Seprona destaca que tras la declaración de otros imputados queda claro que "el primer responsable de la operatividad de Danigal en Areosa" es el jefe de Planta de Sogama, Manuel Candal, y que este "informaba" de cualquier incidencia directamente al propio Granda. El director de Danigal en Galicia también mintió, según la Guardia Civil, cuando aseguró que los responsables de conocer las analíticas del agua, y de tomar medidas cuando estas superaban los niveles legales de toxicidad eran los técnicos de Danigal. En su informe, el Seprona matiza que Granda sí conocía las analíticas que demostraban que los vertidos eran tóxicos porque la empresa que las hace, Ceima Ingeniería, "las envía a la central de Danigal en Avilés", sede de la Dirección General.