P. MERA / M. MORENO | A CORUÑA
La investigación de la Guardia Civil sobre los vertidos tóxicos al río Lengüelle procedentes del vertedero de Sogama en Areosa (Cerceda) revela las graves deficiencias en la impermeabilización y depuración de las montañas de basura que gestiona la empresa Danigal. Según denunciaron los agentes del Seprona, en la esquina de una de las balsas de seguridad donde se acumulan toneladas de lixiviados (líquidos altamente tóxicos que se generan en los lugares de concentración de basura) se producen "filtraciones a través del terreno hasta desembocar en el arroyo Areosa", afluente del Lengüelle.
Esta agua que se filtra desde el vertedero hasta el río sin ningún tipo de control tenía un color "marrón intenso con aporte de espumas", según la inspección ocular de los agentes del Servicio de Protección da Natureza (Seprona), el cuerpo especializado de la Guardia Civil al que el Juzgado de Instrucción número 1 de A Coruña encargó la investigación sobre el presunto delito ecológico cometido en el río Lengüelle el 18 de octubre, cuando murieron más de 3.000 truchas debido a un vertido contaminante. Además, los agentes del Seprona constataron en la zona de la filtración "la presencia de numerosas plantas de ortiga, especie que abunda en terrenos ricos en nitrógeno, lo que indica que dicha zona se encontraría afectada por aportes de materia orgánica procedentes del vertedero de Areosa". Es decir, que el agua encharcada junto a las balsas de lixiviados que cae "incontroladamente" hasta el río Areosa no está limpia ni depurada, aunque en principio sólo debería tratarse de agua de lluvia.
La explicación la ofreció el ex jefe del Área Técnica de Sogama, Ramón Pérez Mariño, quien en diciembre denunció ante sus superiores las "fugas de lixiviados y de aguas pluviales" en el vertedero. En la nota que envió a Ángel Alonso, consejero delegado de la sociedad pública, Mariño alerta de que "se detectaron grandes cortes en la lámina de impermeabilización", las lonas que cubren las montañas de basura, de más de diez metros de altura. Estos agujeros en el plástico se hicieron, según Mariño -despedido de Sogama en enero tras ser acusado de manipular las analíticas que demostraban la contaminación del agua-, para meter por ellos unos tubos en los que se recogen las aguas pluviales que se acumulan en las cunetas de los vasos y que son bombeadas de nuevo al vertedero. Este circuito de retroalimentación fue diseñado por Sogama para aliviar la carga de la depuradora del vertedero, que la sociedad pública alquila a otra empresa y que no tiene capacidad suficiente para tratar los lixiviados que generan las 500.000 toneladas de basura que se entierran en Areosa cada año.
El resultado es que las aguas pluviales, que deberían estar limpias, y los lixiviados (los restos líquidos de la basura) altamente tóxicos se mezclan sin control y en grandes cantidades, superando la capacidad de la depuradora. Y lo que no es depurado, se filtra o se vierte directamente al río Areosa, afluente del Lengüelle, que a su vez desemboca en el Tambre, el río que abastece a Santiago de Compostela, entre otras localidades.
De hecho, durante una de sus inspecciones en el vertedero, el 27 de octubre, los guardias civiles presenciaron cómo "un tractor cisterna de una las balsas identificadas por los operarios como de pluviales extraían el contenido de la misma revertiéndolo al circuito de lixiviados". El Seprona destaca en su informe que el agua de la lluvia que se acumula en las cunetas del vertedero "debería estar desprovista de contenido contaminante y, de poseerlo, nunca debería llegar a las balsas, sino ser depurada".
Delito continuado e intencionado
Sin embargo, Danigal -la empresa que gestiona el vertedero de Sogama- permitió que las aguas contaminadas llegasen al río Areosa. Así lo denunciaron los agentes del Seprona encargados del caso, que en su informe para el juez acusaron a Danigal de llevar a cabo una "conducta continuada contra el medio y los recursos naturales" durante sus actividades en Areosa. Según la Guardia Civil, Danigal realizó los vertidos de forma "reiterada y continuada" en el tiempo, y con la "absoluta intención" de recortar gastos.