I. BASCOY / AGENCIAS | SANTIAGO
La mayoría del PP de Galcia aprobó ayer una reforma de la ley de la función pública que abre la posibilidad de optar entre gallego y castellano en las oposiciones y que mereció duros reproches de PSdeG y BNG, que ven en la medida un "18 de julio" o un intento de "exterminio" del idioma. Esta nueva normativa afectará a casi 28.000 aspirantes a funcionarios en ocho procesos selectivos que ya están en curso en la comunidad. Los primeros en poder elegir el idioma podrían ser los candidatos que este sábado se disputan una plaza en el Sergas siempre que la nueva ley se publique el viernes en el DOG y entre en vigor el sábado, como señalaban ayer fuentes de la Xunta.
En defensa de la reforma, la conselleira de Facenda, Marta Fernández Currás, apuntó en el pleno del Parlamento que con este cambio se busca salvaguardar el derecho de los ciudadanos a emplear cualquiera de los idiomas oficiales, "sin ningún tipo de discriminación". Según la conselleira, no se trata de "desproteger" el gallego, sino de "escoger a los mejores" en las oposiciones y tampoco persigue, como argumenta el BNG, "abrir las puertas a los de fuera", sino de garantizar la seguridad jurídica de los procesos de selección. "Todos queremos los mejores médicos, y no tiene sentido que un excelente médico no pase un examen no por sus conocimientos técnicos, sino por un deficiente manejo de la lengua gallega", apuntó la conselleira.
También hay que garantizar, apuntó Marta Fernández, que la movilidad de la ciudadanía por todo el territorio nacional "no se vea limitada ni menoscabada por barreras lingüísticas; las barreras no son buenas, ni siquiera las idiomáticas", manifestó. Finalmente, insistió en que se trata de fomentar la competencia lingüística y garantizar la libertad de elección, lejos del "enfrentamiento y el victimismo lingüístico".
La oposición fue especialmente dura en sus argumentos contra este texto legislativo, que supone, para el socialista José Manuel Lage, un "ataque directo al corazón del país y a nuestras señas de identidad". Los populares, manifestó, intentan "en nombre de la libertad, un 18 de julio contra la lengua gallega".
El diputado socialista sostuvo que es la primera vez que desde el Parlamento gallego se toma una decisión "contra nuestro idioma", una medida que calificó de "involución", que retrotrae a los populares a cuando el Partido Popular ni se había constituido. "Van a ser cómplices y les va a pesar sobre su conciencia", argumentó José Manuel Lage, que insistió en la "tropelía" que supone la reforma legislativa, para la que el PP "en nombre de la libertad, falsea la realidad y emplea la demagogia". Además, reprochó al Gobierno que llegue a hablar de "barreras", como si el gallego fuese "un idioma extraño", al tiempo que consideró que, con esta medida, "tiran a la basura" la ley de normalización lingüística.
Por su parte, el nacionalista Bieito Lobeira calificó la reforma de "atentado" contra la lengua gallega, y dijo de los populares que son "mercenarios al servicio de una causa que no se merece este país", pues los populares persiguen "el exterminio" de la lengua gallega.
El parlamentario del BNG citó a Castelao para acusar al PP de ser "imperialistas fracasados" que "prostituyen" el concepto de libertad en contra del gallego, e inculcan un complejo de inferioridad de los gallegos con la concepción de que el idioma "no vale para nada".
Lobeira no ahorró calificativos para el proyecto de ley que, a su juicio es "abyecto, ruin y miserable", al tiempo que consideró que, con sus palabras, la conselleira trata de "intentar "acabar con el gallego para eliminar barreras lingüísticas", lo que en su opinión, propiciará "un desembarco de gente de fuera" que desconocen el idioma.
El nacionalista contrapuso "los principios legales, que defendió la conselleira, con los derechos humanos" y avisó de que uno de ellos es "poder expresarse en la lengua de su país". "Todos los territorios tienen lengua propia, a menos que sean mudos", exhortó en su turno de réplica en una intervención en la que recibió los aplausos de diputados socialistas como José María Caride o Franciso Cerviño.
Por su parte, el popular Antonio Rodríguez Miranda insistió en que su partido "ama a Galicia y al gallego" y no va a ir contra el idioma, al tiempo que reprochó a la oposición haber roto el consenso del idioma cuando socialistas y nacionalistas estaban en el Gobierno de la Xunta. "Parece que el PSOE y el BNG están plenamente fusionados" en materia lingüística, mientras el Partido Popular "está fusionado con los gallegos", señaló Miranda.