REDACCIÓN | SANTIAGO
La Cámara Alta se convertirá esta tarde en una pequeña torre de Babel donde, además del castellano, sus señorías podrán utilizar otras cuatro lenguas. El entendimiento será posible gracias a siete intérpretes (dos de gallego, dos de euskera, dos de catalán y uno de valenciano), que permitirán que los senadores se dirijan en sus respectivas lenguas cooficiales al vicepresidente tercero y ministro de Política Territorial, Manuel Chaves. El escenario será la Comisión General de las Comunidades Autónomas del Senado, un órgano en el que no se escuchaba a nadie hablar en gallego desde hace ocho meses.
La Cámara Alta, con todo, fue una de las primeras instituciones de España en abrirse a la cooficialidad. El germen para la utilización de las lenguas cooficiales en el Senado se remonta a 1987, cuando se aprobó una moción para rehacer su reglamento interno, propuesta que se volvió a plantear en 1989 y se concretó en 1994. Desde ese año, el uso de las lenguas cooficiales se permite en el debate del Estado de las Autonomías, el primer discurso del presidente del Senado, la publicación en el Boletín de las Cortes de las actividades no legislativas y los escritos de los ciudanos e instituciones dirigidos a la Cámara.