MARÍA BALLESTEROS
María Ballesteros.A Coruña
Miguel Otero fijó con su cámara más de 30.000 miradas lanzadas sobre el continente americano desde que en marzo de 2005 tomó su mochila y comenzó a viajar por la otra orilla del Atlántico, desde Estados Unidos a la Patagonia. De las fotogra-fías realizadas hasta su regreso, en octubre de 2006, ha seleccionado 1.500 que conforman un retrato de la diversidad social y cultural de los pueblos americanos. 24 de ellas se exponen durante este mes en A Cova Céltica por iniciativa de la recién constituida asociación Os Curriolos da Pescadería bajo el título de Beateando as Américas.
"He intentado reflejar la cotidianidad, pero también con un punto de denuncia social con la idea de plasmar las diferencias abismales que existen", cuenta el fotoperiodista, que este miércoles ofrecerá una charla coloquio en A Cova para contar su experiencia en el continente americano. Las imágenes que constituyen su archivo están clasificadas en una veintena de áreas temáticas, que van desde mundo étnico, niños y protestas políticas a naturaleza y edificios.
De todo lo que pasó por su retina durante los 19 meses de viajes en los más diversos medios de locomoción destaca las imágenes de los mineros de Potosí, en Bolivia, y de sus innumerables vivencias recuerda las compartidas con los indios cimarrones de Panamá, un país que le sorprendió por su riqueza cultural. "De Brasil ya me lo esperaba, pero de Panamá pensaba en el canal y poco más; en cambio tienen indios cimarrones, kuna...; una parte afrocaribeña; Boca de Toro, con una flora muy rica; y no está invadido por el turismo...", relata Otero, que a sus 27 años, tras haber nacido y vivido 15 años en Suiza, haberse trasladado a A Coruña, haber recorrido América y pensar ahora en doctorarse en Inglaterra, se confiesa un "desarraigado".
El poso que le ha dejado esa tierra -la "máquina del tiempo" que es Cuba ("es como retroceder 60 años", dice), la revolución bolivariana de Chávez, la convivencia con los zapatistas...- le hace hablar de una América "espiritual" frente a la "materialista" Europa, aventurera y emprendedora, donde lo que importa es el hoy y no el mañana.