P.M.
P.M..A Coruña
El 29 de octubre de 1937, el comandante Moreno y sus hombres regresaban a A Coruña tras la caída de las tropas republicanas en Asturias. Pero de camino, en los montes que separan Asturias de Galicia, se toparon con los falangistas, que tras varias persecuciones, acabaron fusilando a todos los miembros del Batallón Galicia (unos 14), incluido su líder.
70 años después, la Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica (ARMH) se ha propuesto recuperar sus cuerpos, que según los testimonios de los vecinos de la zona, fueron enterrados en el monte de El Acebo, entre A Fonsagrada (Lugo) y Grandas de Salime (Asturias). Los arqueólogos de la ARMH, dirigidos por Javier Ortiz, comenzaron a prospectar ese terreno el pasado sábado, día en que encontraron los restos de ocho hombres en una zanja. Sin embargo, desde entonces no han podido localizar la segunda fosa en la que, según los testimonios de los vecinos -entre ellos los de los hombres que, siendo niños, cavaron la zanja por orden de los falangistas-, fueron enterrados unos días después los otros cuatro o cinco republicanos y el propio comandante Moreno, cuyo cuerpo fue colocado de forma transversal al resto de los cadáveres. "Hemos perdido el punto de referencia, confiemos en que mañana aparezca", decía ayer Javier Ortiz, arqueólogo de la ARMH que dirige los trabajos.
El domingo comenzaron a prospectar, con la ayuda de una pala, la tierra contigua a la primera zanja en busca de la segunda; desde entonces y hasta ayer ya se había removido la tierra en un área de unos 30 por 14 metros, pero siguen sin aparecer más restos humanos.
Testimonios contradictorios
Además, los testimonios de los lugareños en ocasiones son contradictorios e imprecisos, e incluso algunos novedosos. "Ahora hay gente que nos para por el pueblo y nos dice que sus padres les contaban que allí sólo hay una fosa", dice Javier Ortiz. A las dificultades para conocer la secuencia de unos hechos que ocurrieron hace décadas, así como el lugar exacto de las fosas se añaden las características del terreno, pues se trata de una zona "muy arbolada", según Ortiz. "Una hipótesis es que, como se trata de una zona repoblada con pinos, durante la plantación se destruyeran los restos de los fusilados", explica.
Ortiz prevé que los trabajos de la ARMH sobre el terreno concluyan hoy con una última prospección aunque no se localicen más restos. "Ya no hay más sitios donde buscar", dice.