Hubo festejos por todo lo alto. No era para menos, A Coruña estrenaba la primera línea de ferrocarril a Madrid, y rompía así el aislamiento de su situación periférica. El rey Alfonso XII y su segunda esposa, la reina Cristina, inauguraron el trayecto y la estación de tren, cuya primera piedra había colocado 25 años antes Isabel II, primer monarca Borbón que visitó la ciudad
Isabel Bugallal
A Coruña
Se engalanó la ciudad con arcos florales y luces de gas. La música se apoderó de las calles desde el alba. Hubo regatas, bailes, verbenas y espléndidos fuegos artificiales para conmemorar el magno acontecimiento: A Coruña estrenaba la línea férrea que le unía con Madrid y rompía así su aislamiento. El rey Alfonso XII y su segunda esposa, la reina Cristina, hicieron el primer trayecto en el flamante tren. Fue el 1 de septiembre de 1883, hace ahora 125 años.
Si entonces el ferrocarril convencional se hacía esperar, ahora es la alta velocidad la que no acaba de llegar al noroeste peninsular. Será para la próxima década, calculan las autoridades. Y, como en este siglo, también en el XIX largas discusiones políticas precedieron a la apertura de la vía férrea.
Veinticinco años antes de la inauguración, el 6 de septiembre de 1858 -hace 125 años- la reina Isabel II colocó la primera piedra. Fue el primer monarca Borbón que visitó la ciudad. Llegó a bordo de la fragata Petronila la víspera, acompañada de su consorte, Francisco de Asís, y del Príncipe de Asturias, que más tarde subiría al trono como Alfonso XII. Con ellos viajó un séquito de más de un centenar de personas.
La ceremonia tuvo lugar en la pradera de la Gaiteira, donde se ubicaría la estación del tren del Noroeste.
Cuentan las crónicas que la Reina, cuando recorría la calle Real, se quedó impresionada por la belleza de una coruñesa. Era Fanny Garrido, que contraería matrimonio con el músico Marcial del Adalid. Isabel II prometió ser la madrina del enlace y cumplió.
En ese año -1858- se establece en A Coruña la primera estación telegráfica y se instalan los dos primeros buzones de correos -en Puerta Real y en Garás, hoy Linares Rivas-. Entran en funcionamiento, además, tres factorías: la fábrica de ladrillos La joven herculina, en San Pedro de Visma; la fábrica de vidrio La protegida y la de fósforos de Mesa y Montero.
En 1875 se abre el primer tramo de ferrocarril acabado, que une A Coruña con Lugo y, unos años más tarde, se concluye la línea hasta Ponferrada.
El 1 de septiembre llega por fin la fecha del magno acontecimiento, la apertura del tren del Noroeste, que conecta A Coruña con Madrid. Es el 1 de septiembre de 1858 y han transcurrido 25 años durante los cuales se han producido numerosas vicisitudes.
El rey Alfonso XII y la reina Cristina, acompañados por los ministros de Fomento y Marina, llegaron a la nueva estación de ferrocarril coruñesa a las cinco y media de la tarde. Con la comitiva viajaban periodistas madrileños y corresponsales de prensa extranjeros. El pueblo de A Coruña tributó a los monarcas un entusiasta recibimiento. El Ayuntamiento y sociedades coruñesas prepararon importantes festejos para solemnizar la inauguración del tren.
También los comerciantes contribuyeron a dar lustre a la ciudad y entre la nómina de más de 80 personas que donaron fondos para la conmemoración figuraron Benigno Revellón, Maximiliano Linares, José Marchesi Dalmau, Juan de Ciórraga, Demetrio Salorio, Federico Tapia, Luis Herce y Eduardo Cervigón.
La presencia en el puerto de A Coruña de la Escuadra Española, al mando del contraalmirante Polo de Bernabé, contribuyó a realzar el extraordinario acontecimiento, con motivo del cual se editó un folleto para que, ante la prevista "afluencia de forasteros", "éstos tengan idea aproximada de la importancia de la ciudad".
El folleto inserta el programa completo de los festejos, además de noticias curiosas y publicidad de sus industrias y comercios.
La víspera de la inauguración a las doce en punto de la mañana, hubo un repique general de campanas y se dispararon "infinidad" de bombas y cohetes para anunciar las fiestas. Esa misma noche, la Reunión Recreativa e Instructiva de Artesanos obsequió con una "serenata" a Juan Montero Telinge, Fernando Rubine y Benigno Revellón, en agradecimiento "a las constantes gestiones que, de común acuerdo, han practicado en Madrid a nombre y en representación de esta capital, con el laudable propósito de de obtener la revisión de los presupuestos para la ejecución de las obras del ferrocarril desde León a La Coruña".
Todo estaba dispuesto para recibir al tren real: música, salvas de artillería y estruendo de bombas de palenque. Desde la salida del túnel del Pasaje, "vendrá lentamente la locomotora, a fin de que puedan observar los viajeros la encantadora perspectiva que ofrece la concha de nuestra bahía, superiormente embellecida ese día con la presencia de numerosas embarcaciones mayores y menores, empavesadas y colocadas en ordenadas líneas".
La comitiva real recorrió las calles de Juana de Vega, Cantones, Real, Riego de Agua, plaza de María Pita, calle Damas, plaza de la Constitución, calle de Santo Domingo, hasta llegar a la Colegiata, donde se celebró un Te Deum.
La carrera fue engalanada con "mástiles venecianos, trofeos, pendoncillos, banderas nacionales, colgaduras, arcos de triunfo y caprichosas arcadas" en forma de túnel. Desde Santa Lucía al Parrote, calles y malecones fueron adornados con "profusas iluminaciones" para dar la mayor vistosidad a la ciudad.
Además de la "grandiosa iluminación" costeada por los industriales coruñeses y las sociedades recreativas, hubo durante dos noches gran profusión de fuegos artificiales encargados a "acreditados pirotécnicos".
Bailes de sociedad, animación callejera a cargo de cabezudos, músicas y gaitas, un certamen musical, regatas marítimas y un combate naval completaron el programa de festejos, con motivo de la presencia de los Reyes para inaugurar el ferrocarril del Noroeste.
Y, en recuerdo de tal magno acontecimiento, el músico Canuto Berea dedicó al Rey una pieza, la muiñeira Alfonsina.