A. SAÁ / A. DE SANTOS | A CORUÑA
Cocineros, indios, piratas, chinos, animadoras o payasos. Pelucas, sombreros, espadas o caretas. Cada año por estas fechas los gallegos cambian su habitual manera de vestir para celebrar el carnaval. Salir a la calle de manera irreconocible y hacer alarde del sentido del humor son las claves para disfrutar de estos días carnavalescos.
Aunque cada vez se innova más y se buscan disfraces originales -sobre todo por la crisis económica, que este año ha provocado que los gallegos reciclen su fondo de armario para disfrutar de estos días-, los trajes de payaso o pirata siguen estando de moda. "No son novedades de este año, pero los clásicos nunca pasan de moda y se siguen llevando", señalan fuentes de la planta de infantil de El Corte Inglés. "Ahora hay un mayor surtido de disfraces, hay más dónde elegir y a precios asequibles, pero siempre quedan los fieles a los trajes típicos", aseguran desde Carrefour.
Spiderman, Batman, Ben 10 o Gormitis -denominados por los establecimientos como licencias- son los disfraces preferidos de los niños. "Los superhéroes traen de cabeza a los más pequeños y la mayoría optan por estos trajes", señalan los responsables de este departamento en El Corte Inglés.
Por su parte, las niñas viven durante el carnaval en su mundo de princesas. Así, Barbie, Blancanieves, Cenicienta, Bella, Campanilla y el resto de protagonistas de Disney atraen a las más pequeñas que "desean ser las reinas de estas fechas con vestidos largos y voluminosos con los que se ven guapas", añaden desde esta superficie comercial. Por otro lado, para los más pequeños los disfraces de animales han hecho furor.
El éxito del relleno
Los adultos no tienen tanta preferencia por un traje u otro. Medievales, faraones, chinos, ninjas o superhéroes son algunas de las propuestas para este carnaval. Pero el relleno ha tenido una acogida excelente. "Animadoras o animales como los pollitos con relleno se han agotado. A la gente le gusta ir cambiando", señalan fuentes de Carrefour. "A muchos les da igual el traje, porque lo importante es disfrazarse", añaden.
Aunque la mayoría son previsores, todavía quedan los rezagados que a última hora acuden al comercio en busca de su disfraz. "La gente es más previsora que con los regalos de Reyes, por ejemplo. Los que quieren elegir uno determinado, tienen que venir con tiempo, sobre todo si se trata de grupos, porque en esos casos hay que pedir diferentes tallas", explica las mimas fuentes.
En cuanto al gasto, los gallegos gastan entre 40 y 50 euros de media por persona. Los diferentes establecimientos resaltan la relación calidad-precio, asequible para todos los bolsillos. "Lo fuerte son los niños y muchos padres no reparan en gastos con ellos", afirma el responsable de infantil de El Corte Inglés.
Complementos varios
Caretas "feas, de brujas, demonios y terror" son las más demandadas, según fuentes de Carrefour. Por su parte, Javier Porras, de la Papelería Porras afirma que el boom de este año ha sido "una careta de lobo bonachón", mientras que el fracaso ha sido para las de políticos. "La gente ya empieza a estar un poco harta de ellos", señala Javier Porras.
"Los antifaces y las caretas de chicas guapas se las llevan casi todos los hombres, porque en estas fechas les encanta cambiar de sexo", bromea el gallego.
Orejas y gorros de Mickey Mouse; chupetes y lazos para ir de bebés; paletas y boinas de bebés; pelucas de Pipi Calzaslargas, Caperucita o Cleopatra; y gorros de Pitufo y pintura azul son algunos de los complementos más vendidos este año. "La gente mayor es la que más sentido del humor tiene", señala Javier Porras.
Las tentaciones más dulces
Carnaval es tiempo de desenfreno y de jolgorio, pero también de platos con enjundia que piden postres con el mismo peso. Por ello, durante el reinado de don Carnal reaparecen dulces como las orejas, las filloas, las flores de Carnaval y, para los más pequeños, las caretas, que salpican los mostradores de las pastelerías para deleite de los más golosos. Por este orden, también, son los más demandados en confiterías y panaderías.
Pero los postres propios de esta fiesta no sólo se consumen en su semana grande. Unas semanas antes, estos productos "tientan" ya a los paladares y son muchos los que se anticipan y comienzan ya a cambiar estos postres por los que tradicionalmente suelen demandar en los despachos de las pastelerías coruñesas. Miembros del sector aseguran que estos productos típicos se comienzan a consumir un mes antes del arranque de Carnavales y su venta no finaliza hasta una semana después del fin de fiesta.