AGENCIAS | LONDRES
Gary McKinnon, el británico que se infiltró en los ordenadores del Pentágono y de la NASA, perdió ayer la última apelación que había presentado en el Tribunal Supremo para evitar ser extraditado a Estados Unidos, donde está acusado de siete cargos de fraude informático, por lo que, de ser hallado culpable, podría ser condenado a un máximo de 70 años de cárcel.
McKinnon, de 43 años, había solicitado a los jueces del Tribunal Supremo británico que revisaran la decisión de la Fiscalía de no ejercer ninguna acción legal en Reino Unido, ya que desea que le juzguen en su país y no en Estados Unidos.
Para el Gobierno norteamericano, McKinnon cometió el mayor delito de piratería informática de todos los tiempos, ya que consiguió acceder a 97 ordenadores desde su propia casa de Londres a lo largo de todo un año, entre 2001 y 2002, lo que costó a la Administración alrededor de un millón de dólares.
McKinnon, que actualmente está en libertad bajo fianza en Reino Unido, se ha defendido asegurando que simplemente estuvo haciendo una búsqueda para encontrar la información que tenía el Gobierno estadounidenses sobre OVNI. Los fiscales británicos y norteamericanos han rechazado esta justificación.
Para los abogados de este británico, la extradición a Estados Unidos es "innecesaria".