REDACCIÓN / AGENCIAS | A CORUÑA / MADRID
Tos y malestar general. Dos síntomas a los que, en cualquier otro momento, no se daría mayor importancia pero que, si se notan estos días, intranquilizan a más de uno. ¿Tengo la gripe estacional, la que ya he padecido otros inviernos, o la gripe A H1N1, la del nuevo virus que aún se está estudiando? Ésta va a ser la pregunta que muchos ciudadanos se planteen durante los próximos meses.
En la actualidad, cualquier persona con fiebre superior a 38º C y síntomas de infección respiratoria aguda podría estar infectada por el nuevo virus de la gripe A H1N1, declarada oficialmente pandemia por la Organización Mundial de la Salud (OMS) desde el pasado mes de junio.
¿Cómo distinguirlas? Tanto la OMS como el Ministerio de Sanidad dan en sus páginas web información detallada sobre los síntomas de ambas infecciones y la forma de transmisión. Y resulta que son bastante similares, por lo que la confirmación final sobre si se tiene una u otra la dará el laboratorio.
No obstante, sí existen ciertas diferencias. Por ejemplo, la fiebre sube más rápido y es más alta entre los afectados por la gripe A que entre los pacientes que sufren la gripe común. Y la congestión nasal, propia de la gripe estacional, es muy rara en el caso de la nueva infección.
Según el médico de Familia y jefe del servicio de Urgencias de la Clínica Universitaria de Navarra, José Javier Varo, la principal diferencia entre ambas gripes es que la A H1N1 presenta "un cuadro más leve y corto" que la estacional, que se prolonga durante más tiempo.
Ante la situación actual, este experto indica que cuando llega un paciente con un cuadro de fiebre alta e infección respiratoria ya puede considerarse un caso sospechoso de gripe A y se le trata con antigripales y antitérmicos. Pero el tratamiento con antivirales como el Tamiflu y el Relenza, indicados contra la nueva pandemia, se administrará sólo a los grupos de riesgo, para evitar complicaciones.
En cualquiera de los casos, además, se recomienda descansar, beber líquidos de forma abundante y evitar el consumo de alcohol o tabaco.
Junto con los fármacos y las medidas adoptadas por las autoridades sanitarias, los ciudadanos también pueden poner de su parte para tratar de evitar contagios del nuevo virus. Un nuevo estudio publicado en la revista Annals of Internal Medicine señala que la utilización de mascarillas y una buena higiene de las manos en los hogares podría prevenir el contagio a otros miembros de la familia, siempre y cuando se practique inmediatamente después de que uno note los síntomas.
Según apuntaron los responsables del estudio, estos hallazgos son importantes, ya que los pacientes podrían necesitar ser puestos en cuarentena en el hogar durante una pandemia si hay suficientes recursos para aislar a todos los individuos infectados.
En concreto, destacaron que estos resultados "sugieren que la higiene de las manos y las mascarillas faciales pueden reducir la transmisión del virus de la gripe si se implementan en una etapa temprana antes de que comiencen a detectarse los síntomas en un paciente.
En la investigación, se reclutó a pacientes que habían dado positivo por gripe A o B y, junto con otros miembros de sus grupos familiares, fueron asignados de manera aleatoria a uno de tres grupos: uno con cierta educación sanitaria, un segundo al que se le indicó que se lavaran las manos de manera frecuente y un tercero que se lavó las manos y usó mascarillas.
De los 259 grupos familiares que completaron el estudio, 60 miembros se infectaron en los siete días posteriores a la introducción de las medidas. Pero hubo menos contagios en las familias donde se implementaron ambas medidas sanitarias de manera oportuna.
Los resultados revelaron que la higiene de las manos y las mascarillas parecieron prevenir la transmisión dentro de las familias del virus de la gripe al ser implementadas durante las primeras 36 horas de la aparición de los síntomas.