AMAIA MAULEÓN | A CORUÑA
Pocas imágenes hay más sinceras que la de un bebé alimentándose del pecho de su madre. Sin embargo, el ritmo que impone la sociedad actual y la falta de información y apoyo hacen que no sea tan sencillo verla.
Hoy finaliza la Semana Mundial de la Lactancia Materna, que promueve la Organización Mundial de la Salud (OMS) y que trata de promover entre los ciudadanos una mayor sensibilidad hacia ella, protegiéndola y apoyándola como una de las mejores inversiones en salud para la población.
La OMS recomienda que los niños sean alimentados mediante la leche de la madre hasta, al menos, el sexto mes de vida. Según la última Encuesta del Instituto Nacional de Estadística, en España el 68,4% de los bebés reciben lactancia materna exclusiva al mes de vida, el 52,4% continúan así a los tres meses y sólo un 24,7% lo hacen a los 6 meses.
"Hoy las madres que dan el pecho es porque están más informadas y tienen un mayor nivel cultural", describe Marisol Santomé, presidenta de la asociación prolactancia materna Chuchamel.
Marisol es matrona y admite que la actitud de los profesionales no ha contribuido durante mucho tiempo al impulso de la lactancia materna. "Nos hemos basado en exceso en las normas y utilizado ayuditas como la pezonera y el chupete, que confunden al bebé y entorpecen la lactancia", explica la especialista que insiste en que la lactancia a demanda "es lo que realmente necesita el bebé", además de "favorecer la lactancia en las primeras horas de vida del recién nacido".
La alimentación natural puede prolongarse hasta que el niño y la madre lo deseen. Sin embargo, los defensores de este método se encuentran a menudo con la incomprensión social.
"Cuando una madre da de mamar a su hijo más allá del año comienza a recibir críticas", lamenta Santomé. En su asociación la mayoría de las mujeres dan el pecho hasta que el niño cumple los tres años, aunque incluso algunas llegan a los 5. También hay madres que continúan dando el pecho al hijo mayor cuando nace un nuevo hermano, la llamada "lactancia en tandem".
"Lo peor es encontrar que aún hay personal sanitario que rechaza estas prácticas cuando no existe ninguna razón para rechazarlo", destaca la matrona.