EFE
Un 55 por ciento de ellos ha vuelto a Swat y un 30 por ciento a la limítrofe Buner, valles donde se ha desarrollado el grueso de la ofensiva militar, iniciada a finales de abril.
A fecha de 17 de agosto, quedan 145.187 civiles en 17 campos de desplazados y el resto se distribuye en escuelas, hogares particulares u otras instalaciones, casi todas al sur de la zona de conflicto.
La ONU constató que el ritmo de regreso de los civiles se está aminorando (de 1.430 familias por día a 560) e hizo un llamamiento para ayudar a los paquistaníes que continúan lejos de sus casas.
Advirtió de que la situación de seguridad en Swat y Buner, donde aún se registran combates con los talibanes, es "incierta", por lo que abastecer a la población en estas zonas supone un "reto".
De los 542 millones de dólares que había solicitado para responder al éxodo de civiles, la ONU dijo haber recibido hasta ahora 334 millones.
El organismo también se hizo eco del impacto negativo que tendrá en las cosechas las inundaciones registradas el día 16 en los distritos norteños de Swabi y Mardan -principales destinos de los desplazados-, que causaron la muerte de 14 personas y destruyeron 900 hogares.
En Swat y aledaños el grueso de la ofensiva del Ejército ha finalizado, pero en la región tribal de Waziristán del Sur, fronteriza con Afganistán, hay otra en fase de "preparación", según el Ejército.
De acuerdo con la ONU, 126.290 personas se han desplazado de Waziristán a los distritos vecinos de Dera Islamil Khan y Tank, donde el proceso de registro acabó la semana pasada, aunque estos datos aún deben ser verificados por las autoridades.
El organismo se hizo eco de las crecientes medidas de seguridad que han tomado las autoridades "tras la muerte de un importante líder insurgente" de Waziristán, en alusión al jefe de los talibanes paquistaníes, Baitulá Mehsud, a quien el Gobierno da por muerto en un reciente ataque estadounidense.
La ONU citó entre las prioridades más urgentes registrar a todos los desplazados, la provisión de agua y alimentos y evaluar los daños en las áreas de conflicto para dar una respuesta humanitaria.