REDACCIÓN | VALENCIA
En el cine se ha trasplantado casi de todo. Muchos son los directores que han optado por las alteraciones de los temas médicos para crear algunos grandes mitos del cine, empezando por Steven Spielberg. Los ejemplos van desde los ojos de Tom Cruise en Minority Report, el corazón de Hayden Christensen en Despierto, las tijeras a modo de manos de Johnny Depp en Eduardo manostijeras, hasta llegar al intercambio de rostros de Nicolas Cage y John Travolta en Cara a cara.
La genialidad e imaginación de los cineastas clásicos para crear cine de ciencia ficción se ve ahora bombardeada por los avances médicos y tecnológicos que se están produciendo en el siglo XXI, y la realidad supera siempre a la ficción como ha quedado demostrado con el reciente trasplante de cara, lengua y mandíbula practicado en Valencia.
Podría decirse que la ciencia ficción y el género gótico tuvo su origen en 1818 con la obra literaria Frankenstein, de la escritora inglesa Mary Wollstonecraft Shelley. Al igual que ocurre en el libro, también a lo largo de la historia del cine se han explotado temas como la moral científica, la creación, la destrucción de vida y la audacia de la humanidad en su relación con las nuevas tecnologías.
En noviembre de 2005 se realizó el primer trasplante parcial de cara. Pero ya en 1997, el director John Woo presagiaba este avance, cuando dirigió a Nicolas Cage (Castor Troy) y John Travolta (Sean Archer) en Cara a cara. En el filme se observa el clásico enfrentamiento entre el bien y el mal, pero estableciendo esta confrontación de una manera en principio curiosa: intercambiando sus físicos y conservando sus personalidades.
También en la reciente Siete almas, dirigida por Gabriele Muccino y protagonizada por Will Smith se ve el alcance y la generosidad de las personas que deciden donar sus órganos. En este drama romántico, Will Smith desempeña el papel de un hombre de clase media que decide ayudar a personas con problemas. En el filme se muestran los sentimientos que afectan a los donantes, sus familias y a los receptores de órganos.
El drama escrito por Guillermo Arriaga y dirigido por Alejandro González Iñárritu, 21 gramos es una película en la que se trata la muerte y el sentido de la vida de forma cercana y dura. El reparto está formado por Sean Penn, Naomi Watts o Benicio del Toro. El título de la película procede de un trabajo realizado por el doctor Duncan MacDougall, quien a comienzos del siglo XX realizó una serie de experimentos para probar la pérdida de peso provocada supuestamente por la salida del alma del cuerpo, después de morir.
MacDougall pesó pacientes moribundos en un intento por probar que el alma es tangible, material y por esta razón, mensurable. Por eso, dentro de la cultura popular esta cifra se ha convertido en sinónimo de la medida de la masa del alma. Pero, sin duda, es Eduardo manostijeras la película que acerca al público el lado más sensible y delicado de lo que suponen los trasplantes. En el filme, Johnny Depp desempeña el papel de un joven creado por un extravagante inventor que no pudo acabar su obra, y que dejó al joven con afiladas cuchillas en el lugar de sus manos. Lo que deja claro en todo momento Tim Burton es que, con manos o tijeras, el amor, los sentimientos y las personas son siempre las mismas.