ALBA CRUZ | A CORUÑA
El primer beso, una mala experiencia o un simple paseo agradable de camino a casa pueden recordarse de formas muy distintas. Un momento de nuestra vida puede ser recogido de cinco maneras diferentes, ligadas directamente con los cinco sentidos humanos, según reconoce el catedrático en fisiología humana y doctor del Grupo de Neurociencia y Control Motor (Neurocom) de la Universidade da Coruña, Javier Cudeiro.
"Cuando acudimos a una sardiñada con los amigos, por ejemplo, somos capaces de almacenar la información que recibimos de lo que vemos, oímos o tocamos. Sin embargo, una vez que esa información ha llegado a nuestro cerebro, cuando queremos recuperarla como un recuerdo, puede que no se consiga en su conjunto de forma completa debido al peso de importancia que le hayamos otorgado en nuestra inconsciencia", explica el científico coruñés.
"Cuando pensamos en ese día, es posible que recordemos con exactitud el olor y el sabor de las sardinas, el sonido de la música que sonaba de fondo, pero que no recordemos, sin embargo, qué ropa llevábamos en ese momento, debido a la poca visibilidad de la noche".
Lo que vemos, lo que olemos, lo que oímos, tocamos o saboreamos, y el nivel de importancia que le otorguemos indirectamente a estas acciones, juegan un papel importante en la selección de datos que recordaremos después, con el paso del tiempo.
Una investigación realizada por autores españoles publicada en The Journal of Neuroscience muestra cómo la materia blanca del cerebro, en las propiedades de su microestructura, está íntimamente relacionada con la formación de falsos recuerdos.
Verdaderos o falsos
Aparentemente, la idea de manipular nuestra mente para fabricar recuerdos que no son ciertos parece inconcebible, sin embargo, se conoce desde hace tiempo que dentro de nuestra cabeza se pueden crear recuerdos tanto verdaderos como falsos.
No existe ninguna respuesta en la actualidad a cómo una persona es capaz de crear un recuerdo en la memoria para luego almacenarla. Los expertos en la materia llevan años intentando averiguar el origen de los recuerdos sin éxito alguno.
"Ahora mismo es realmente imposible saber si alguien está evocando un recuerdo verdadero o falso", confiesa el investigador coruñés.
Por eso, según Cudeiro, en el fondo, el recuerdo falso no es una mentira, literalmente, sino una distorsión del propio proceso de memoria que nosotros mismos producimos de forma inconsciente en nuestro cerebro.
La zona del lóbulo frontal del cerebro es la encargada de seleccionar el peso de la información, de tal manera que después, uno sólo recuerda lo que quiere recordar. "Esto sucede muchas veces cuando vives experiencias dramáticas. Somos capaces de nivelar la importancia de los recuerdos, y por eso, en ocasiones, recordamos cosas con total exactitud y cosas que olvidamos con facilidad, aunque estén ahí", explica Cudeiro, y añade: "Los estudios que se realizan sobre el cerebro son realmente importantes a largo plazo porque, aunque no tengan una aplicación directa en el mismo momento en el que algo se investiga, puede generar en un futuro información que sirva para aplicarse en otros campos muy distintos de nuestra vida".
¿Quién no recuerda alguna anédota de su infancia con todo lujo de detalles? ¿Está seguro de que todo lo que recuerda es cierto? ¿No se ha planteado que puede ser producto de su imaginación? La psicóloga norteamericana, Elizabeth Loftus, ha publicado a lo largo de su trayectoria profesional numerosos libros de investigación relacionados con la memoria humana y cómo esta puede ser modificada.
Mientras que muchos científicos apoyan la teoría de que no podemos recuperar lo que olvidamos y que las cosas de las que nunca nos hemos acordado no están almacenadas en nuestra mente, Loftus se empeña en asegurar que las personas almacenan en su cerebro todos los recuerdos, independientemente de que los recordemos o no.
Se pueden recordar cosas que se saben, pero también se pueden recordar de forma incorrecta. Según un estudio realizado por la investigadora norteamericana, titulado perdido en las galerías comerciales, "el cerebro es muy manipulable", lo que supone un alto riesgo en situaciones en las que un recuerdo puede cambiar la vida de otra persona. Este asunto le preocupa realmente a Loftus, ya que si una persona puede generar recuerdos falsos en su cerebro -bien por la influencia de una persona sobre otra, por los medios de comunicación, o por la repetición de ciertos datos o acciones que desconocemos pero que al final terminan formando parte de sus recuerdos como algo cierto, aunque no lo sea- también puede culpar en un juicio a alguien que realmente sea inocente.
Psicólogos expertos en técnicas de recobro de recuerdos pueden crear estos falsos recuerdos en sus pacientes. Sin embargo, no hay que acercarse hasta estos profesionales para generarlos. Uno mismo también puede hacerlo.
La importancia de lograr un sistema con el que se pueda distinguir lo que es cierto de lo que no lo es, anima a los científicos a continuar con el estudio del complejo sistema de la memoria humana.