Nuevas formas de explorar países para viajeros comprometidos: el 'couchsurfing'
S. O | A CORUÑA
"Creo que el couchsurfing va mucho más allá de las redes sociales que se crean a través de internet (facebook, twenti, sonico, hi5)... Aquí el compromiso pasa por acoger físicamente a las personas. Mi experiencia ha sido muy satisfactoria hasta el momento. Prueba ahora tú". Xoán González, un gallego natural de O Carballiño afincado en Valladolid, cuenta sus experiencias de couchsurfer en su propio blog, animando a la gente a que se una a esta nueva moda de viajar y conocer gente interesante en un mismo paquete y sin contrapartida monetaria, sólo sentimental.
Para este gallego de 38 años, profesor de Universidad en Valladolid y animador sociocultural de personas mayores, se trata de "un servicio de hospitalidad on line". Así es como él mismo lo define en su espacio propio en la Red. "Me di de alta en la web para conocer cómo funcionaba y poder contarlo en mis clases, luego me animé a participar de verdad y estoy encantado. Es genial, te encuentras con gente estupenda". Xoán, que imparte la asignatura de Programación de Animación en la titulación de Educación Social, no ha perdido su esencia gallega pese a llevar casi toda la vida en Castilla y León.
Como buen discípulo de la banda de O Foxo sigue tocando la gaita siempre que puede y es una figura clave en la Casa de Galicia de Valladolid. "Siempre estoy por allí y hay muchos gallegos, claro. Yo preparo queimadas en cualquier lugar, en la Casa de Galicia, a mis queridos ancianos a los que cuido e incluso a mis alumnos. Y siempre hay algún momento y alguna excusa para montarnos una gaiteirada, igual que en Galicia. Como ves, adoro mis raíces", cuenta Xoán. Esa misma vitalidad que inspiran sus palabras es la que intenta transmitir a los abuelos y abuelas con los que trabaja, a sus alumnos y también a los couchsurfers que se pasan por su hogar.
Él se fue a Polonia como surfer de sofá y, de momento, ha acogido a canadienses, portugueses y polacos. "Suelo diseñarles una ruta celta por Valladolid; se quedan todos encantados. La música y los idiomas son mis puntos fuertes o débiles, según se mire", cuenta este joven gallego-vallisoletano, quien insiste en que una de las principales ventajas, en su caso, es practicar inglés.
Según la web, el 83,3% de los couchsurfers habla esta lengua; el 31,8% se entiende en francés y el español es el tercer idioma, de momento, entre los aficionados a esta nueva moda de viajar, con un 29,7%.
"Te empapas de su cultura. Hablas de vivencias personales, de pasiones comunes... compartes una botella de vino. Yo trato de introducirlos en mi vida por unos días. Incluso los llevo a conocer a mis mayores y les cantamos canciones populares. Los ancianos se quedan cortados, les resulta extraño que sean extranjeros pero es increíble ver el esfuerzo que hacen para hablar con los viajeros. Incluso les enseñan palabras en castellano", dice.