ÁGATHA DE SANTOS | VIGO
La diseñadora Amai Rodríguez (Poio, Pontevedra, 1985) regresa hoy a Galicia con el Premio L' Oreal a la mejor colección presentada en El Ego -la pasarela para jóvenes diseñadores de la pasarela Cibeles Madrid Fashion Week- bajo el brazo, un reconocimiento que aún ayer no había asimilado del todo. "No sé, a mí me gustaron unas colecciones más que otras, pero pensar que la mía era la mejor, eso no lo pensaba", comentaba ayer la joven diseñadora, con la voz tomada. Y es que tras obtener este premio, la joven creadora comenzó a recibir una avalancha de felicitaciones. Familiares, amigos, espectadores a quienes cautivó con sus propuestas, por el móvil o en persona, todo el mundo quería darle la enhorabuena. "Hablé con tanta gente que hoy (por ayer) me he levantado con esta voz", se excusaba desde su hotel en Madrid.
-Para ser su segunda colección y su segunda incursión en El Ego no le ha ido nada mal...
-La verdad es que he tenido mucha suerte. Ser seleccionada ya es bastante difícil.
-Ahora mismo no trabaja para ninguna firma y hace trabajos esporádicos. ¿Cree que el L'Oréal cambiará su situación?
-Algo ayudará, pero que suponga un cambio no sé, porque aún no tengo claro una proyección definitiva. Ayudar, ayuda y mucho porque el dinero viene muy bien y por el prestigio que supone.
-¿Le sorprendió escuchar su nombre cuando se dio a conocer el fallo?
-Mucho. No sé qué criterios se siguen para dar el premio, supongo que la creatividad y un poco la comercialidad de la colección, pero a mí me sorprendió porque siempre pienso que hay colecciones mejores que las mías.
-¿Es muy crítica?
-Supongo que sí. Si hubiese tenido más tiempo para preparar la colección, probablemente la hubiese cambiado. Uno de mis defectos es que a veces no sé parar. Por eso es una suerte tener una fecha límite para entregar los trabajos.
-¿No se conforma nunca?
-Siempre le busco algún defecto, siempre creo que podría haberlo afinado más, pero está claro que las cosas están bien dejarlas en un punto.
-¿Cuál es su concepto de moda?
-Es difícil decirlo porque me acerco más al arte, que es lo que más me apetece hacer. Pero creo que la moda ha de ser creativa y comercial.
-¿Y esto es viable?
-Debería de ser así. Hay ropa que no vale lo que marca el precio porque no tiene creatividad. Creo que debe de haber un equilibrio entre la creatividad y lo comercial. No todo tiene que ser pomposo, y tiene que haber un buen patronaje y una buena sastrería. Lo comercial también tiene que sentar bien.
-¿Y se cuidan lo suficiente el patronaje y la sastrería?
-Hay diseñadores como José Castro, Adolfo Domínguez y Roberto Verino que sí la cuidan mucho, y eso se ve. Sé que es una parte que tengo que pulir para poder mostrar trabajos como los que ellos presentaron.
La colección que le valió el L'Oréal a Amai Rodríguez, titulada en la primera promoción de Esdemga (Estudios Superiores en Diseño Textil y Moda de Galicia), está basada en fiestas y salidas nocturnas de una juventud nihilista y materialista que desea evadirse de la realidad. Según explica su creadora, se divide en tres partes, metáforas de las distintas fases que tienen lugar a lo largo de una noche: un antes, un durante y un después, o lo que es lo mismo, preparación, delirium tremens y coma.
-Tras el desfile explicaba que esta colección no se sirve de ninguna tendencia estética. ¿En qué se inspiró entonces?
-Cuando diseño prefiero no pensar en tendencias y sí en el arte. Con la primera tampoco seguí ninguna tendencia, pero era el trabajo de fin de carrera, que amplié para El Ego, y que cuando la hice ni podía imaginar que fuera a ser exhibida en público. Con ésta sí sabía que si me seleccionaban otra vez la vería mucha gente, pero he hecho algo que me gustaba. Tuve la suerte de poder hacerla porque me seleccionaron y dejé volar mi imaginación.
-¿Se atrevería a diseñar una colección masculina?
-Con el diseño masculino no me atrevo, aunque tampoco cierro las puertas a nada. Me encanta ver los desfiles de moda masculina, pero me cuesta imaginármela. Una colección, o la haces bien o no la haces.
-¿Su gran sueño sería desfilar algún día en la Cibeles de grandes diseñadores?
-Me parece tan difícil alcanzar el nivel de gente como José Castro que me da hasta miedo pensarlo. Sé que aún me queda mucho que aprender y mucho que perfeccionar.