CONCHA CARRÓN | MADRID
En la sesión de tarde, Schlesser acudió a su cita con Cibeles, en la que lleva más de veinte años, con una colección para la próxima primavera verano de líneas minimalistas y sobrias, muy en su estilo, basada en el vestido como prenda principal, en la que el modista juega a dibujar volúmenes a base de pliegues, frunces, volantes y drapeados. Schlesser ajusta la cintura, marca los hombros y utiliza un largo que fluctúa por encima de la rodilla, con blancos y crudos, negros y grises, que compagina con otros vibrantes y tejidos como sedas, muselinas y punto de seda que dan movimiento a piezas en la frontera entre la noche y el día.
La nota más arquitectónica de la jornada la puso Amaya Arzuaga, con sus armados vestidos construidos a base de plisados, gomas y superposición de capas que dan como resultado prendas volátiles que parece van a levantar el vuelo. La colección de esta temporada de Devota & Lomba está marcada por la noche, en la que tiene como aliada a las sedas en todas sus formas y colores contrastados como el dorado, el verde palo y su combinación con tonos fuertes como el rojo, en una línea claramente inspirada por superficies quebradas y cortes que pueden simular tanto escamas como panales de las abejas.
La segunda jornada de la semana de la moda española se inició ayer con la siempre original Ághata Ruiz de la Prada, quien con su colección Más Aghata, presentó cincuenta modelos, ejemplos de las líneas que han marcado sus colecciones en su ya larga trayectoria, en los que están presentes sus iconos: lunares, corazones y faldas globo, en formas casi imposibles. Además, desfilaron Juanjo Oliva y Ailanto, quienes dieron una lección de buen gusto sobre la pasarela, mientras que los sevillanos Victorio & Lucchino presentaron con Alquimia una colección difícil de describir, en una mañana que tuvo un cierre de lujo con la colección de Juanjo Oliva y su recuperación del estampado utilizando técnicas artesanales africanas.