SILVIA CAMESELLA | A CORUÑA
El proyecto partió hace varios años del despacho de Miguel Pérez, catedrático de psicología del desarrollo y la educación de la Universidade de Santiago de Compostela (USC). Fue presentado a concurso y, con el auspicio institucional, se puso en marcha bajo la coordinación de Pérez. Se trata de una investigación pionera en España, que pretende aportar datos sobre el desarrollo del lenguaje en niños prematuros mediante una comparación con la evolución lingüística de los bebés nacidos a término.
El interés que propició su aprobación por parte de las instituciones públicas radica en que actualmente no hay ningún dato longitudinal publicado en todo el mundo en relación con este tema. El proyecto cuenta también con el respaldo de cuatro hospitales gallegos que aportan datos de importantes para su desarrollo. Éstos son: el Complejo Hospitalario de Ourense, los universitarios de Vigo y A Coruña y el Hospital Modelo Belén de la ciudad herculina, además de los médicos que forman parte del equipo de neonatología de los respectivos centros.
Tres años de estudio
La investigación, que tiene una duración estimada de tres años, comenzó a gestarse en abril del pasado año cuando uno de los miembros del equipo, la psicóloga Míriam Domínguez, empezó a analizar a los primeros niños. "Antes de entrar en contacto con los bebés tuve que hacer un curso de dos semanas en la Universidad Autónoma de Barcelona", comenta la joven de 26 años. "Es la única de España que ofrece formación sobre la Escala de Brazelton, un test que aplico a los niños en la primera fase del proyecto para valorar su calidad de respuesta y la cantidad de estimulación que necesitan", destaca Míriam.
La psicóloga se encuentra en esta etapa con algunos bebés y en la segunda con otros, aunque para poder establecer las primeras conclusiones debe realizar otras dos fases más. La primera parte de la investigación se aplica a los quince días de nacer, tanto de los prematuros (de 36 a 28 -o menos-- semanas de edad gestacional) como de los nacidos a término (36 semanas). La segunda fase se hace a los diez meses de vida, la tercera a los 22 y la cuarta a los 30. Durante este tiempo no sólo se analiza a los niños sino que los padres también aportan datos relevantes a través de test y entrevistas personales.
"Además de estudiar aspectos psicológicos del bebé, como su inteligencia, también hacemos hincapié en variables relacionadas con su familia, como la calidad del medio, la depresión materna o el estrés parental", comenta Miguel Pérez. "Lo que pretendemos a partir de aquí es extraer directrices de cara a la intervención", explica el catedrático, y especifica: "Tratar de prevenir los aspectos negativos en el desarrollo lingüístico de los niños y fomentar aquellos positivos".
En total, la muestra establecida para esta investigación es de 150 prematuros y un grupo de control de 45 nacidos a término. Hasta el momento, Míriam Domínguez ha analizado 128 niños del primero y 41 del segundo, con el consentimiento generalmente receptivo de los padres. "Los progenitores de bebés que nacen antes de lo debido son más propensos a colaborar con nosotros", señala Domínguez, quien justifica esta actitud: "Si el niño tiene en el futuro un problema lingüístico, la investigación puede arrojar datos que ayuden a solucionarlo".
Galicia se resiste
A pesar de esta habitual predisposición, la psicóloga confiesa que en Galicia "la investigación aplicada a humanos no está muy bien vista", lo que hace que algunas personas "sean más reacias a colaborar". Sin embargo, otras no tienen ningún pudor: "Hay gente a la que no le llega con decirle que su hijo está bien si no que quieren algo a cambio", afirma la joven, que continúa: "Un día fui a una casa de una familia humilde de etnia gitana y me preguntaron si por participar en el proyecto les íbamos a dar leche o pañales", relata entre risas.
Si existen diferencias entre la evolución lingüística de prematuros y nacidos a término se sabrá a partir del próximo otoño, cuando el equipo que dirige el catedrático Miguel Pérez establezca las conclusiones pertinentes. Hasta entonces, los expertos en la materia deberán conformarse con los datos que arrojan otros estudios elaborados a nivel mundial que, a diferencia de esta investigación gallega, no cuentan con la demostración empírica de sus hipótesis.