AGENCIAS | WASHINGTON
El presidente de EEUU, Barack Obama, ha declarado el estado de emergencia nacional por la gripe H1N1 tras alcanzarse las 1.000 muertes. Con ello, se busca poder actuar con mayor eficacia, si la pandemia causa una situación crítica en los próximos meses, informó ayer la Casa Blanca.
Obama firmó la declaración el pasado viernes por la noche y, a continuación, informó al Congreso sobre su decisión. "He ejercitado mi autoridad para declarar una emergencia nacional con el fin de estar preparados en caso de un rápido incremento de la enfermedad en el país que pueda sobrecargar nuestros recursos sanitarios", subrayó el presidente al informar al Congreso.
La declaración, añade, permitirá al secretario de Salud eliminar de forma temporal ciertos requisitos federales con el fin de permitir que los centros sanitarios puedan llevar a cabo actuaciones de emergencia para hacer frente a la gripe A en EEUU.
La secretaria de Salud, Kathleen Sebelius, ya había declarado la "emergencia de salud pública" el pasado 26 de abril, tras confirmarse los primeros 20 casos de la nueva gripe en el país.
La gripe estacional normalmente alcanza su pico entre finales de noviembre y principios de marzo. El virus H1N1 está afectando principalmente a adultos jóvenes y niños, mientras que la gripe estacional normalmente es más peligrosa para personas sobre los 65 años.
La nueva cepa H1N1 ha provocado la muerte a más de 1.000 estadounidenses y ha llevado a más de 20.000 al hospital desde que emergió a inicios de este año.
Alarma social
Por su parte, el presidente del Consejo General de Colegios Veterinarios de España y director del Centro de Investigación de Encefalopatías y Enfermedades Transmisibles Emergentes, Juan José Badiola, opina que no existe demasiada alarma social en torno a la gripe A sino que existe una preocupación "demasiado baja" y advirtió que la pandemia "no ha dicho sus últimas palabras", por lo que no hay que "menospreciarla".
Badiola precisó que la incidencia del virus es, en la mayor parte de los afectados, de carácter leve, aunque se ha agravado en determinados casos y algunas personas han fallecido, algo que es "absolutamente irreparable".