ANA RAMIL | A CORUÑA
Incurable hasta 1940 y con más de catorce millones de afectados en la década de los 70, la lepra hace tiempo que dejó de ser una pandemia -el pasado año se diagnosticaron 269.000 nuevos casos en todo el mundo- pero se niega a desaparecer por completo en Galicia. Médicos del Hospital de A Coruña detectaron esta misma semana un nuevo infectado, que se suma a los quince registrados en el centro en los últimos catorce años, según informó ayer el jefe del Servicio de Dermatología, Eduardo Fonseca, durante la presentación del II Encuentro Internacional de Médicos Residentes de Dermatología que se celebra en la ciudad hasta mañana.
El último paciente con lepra diagnosticado en la comunidad se ajusta al perfil del 95% de los ciudadanos que sufren esta patología en España: varón e inmigrante del África subsahariana o América Latina. "Se trata de un hombre procedente de Brasil, país de origen de la mayoría de los enfermos de lepra que hay en Galicia", señala el doctor Fonseca, quien añade: "Desde 1995 sólo he atendido tres casos autóctonos. El último, hace unos cinco años, fue extraño porque era una señora que no tenía ni había tenido ningún contacto con un ambiente marginal o de pobreza, dónde suelen contagiarse estos pacientes".
La lepra es una enfermedad infecciosa provocada por el bacilo Mycobacterium leprae que causa lesiones cutáneas y daño neuronal que se traduce en pérdida de sensibilidad en brazos y piernas. Los médicos advierten de que se trata de una patología de fácil curación si se diagnostica en estado precoz pero que normalmente suele llegar a las consultas en fase muy avanzada. "Los primeros síntomas son la falta de sensibilidad en la extremidades, no percibir el frío y el calor o no sentir dolor al clavarse algo", señaló ayer en A Coruña el experto en lepra de la OMS, José Terencio de las Aguas.
Vinculada desde siempre a la pobreza, la falta de higiene y los ámbitos marginales, los dermatólogos alertan de que el proceso de incubación de la lepra es muy largo. "Desde que alguien se contagia hasta que desarrolla los síntomas pueden pasar hasta 15 años", indica Terencio. Una vez diagnosticada existen fármacos capaces de curar la patología en tan sólo unos meses. "El gran problema es que todavía nadie ha podido dar con una vacuna eficaz", añade el facultativo.
Pese a que los países desarrollados ya no cuentan a los leprosos por miles como a mediados del siglo XX, esta enfermedad sigue presente en gran parte del mundo. "Nueve países todavía tienen una tasa de al menos un afectado por cada 10.000 habitantes, el límite marcado por la OMS para considerar que una patología es un problema de salud pública", indica Terencio, quien añade: "Las naciones con mayor incidencia son la India y Brasil, ellas reúnen al 80% de leprosos actuales".
Ellos son los más afectados pero no los únicos. Aunque a menor escala, la lepra todavía es una realidad en España y en la comunidad gallega. "Históricamente Galicia fue una de las autonomías con mayor incidencia de esta patología, junto con Madrid, Andalucía, el Levante y Cataluña. De hecho, el Camino de Santiago estaba lleno de leproserías", señala Terencio.
Las cifras varían pero no los escenarios. Los dermatólogos gallegos detectaron diez casos de lepra entre 2000 y 2008, lo que sitúa a Galicia como la quinta comunidad con más afectados, sólo superada por Andalucía (32), Madrid (28), Cataluña (19) y Valencia (14). A nivel estatal, las estadísticas hablan de cerca de una veintena de nuevos enfermos al año aunque los médicos aseguran que "no todos los afectados salen a la luz".
Los dermatólogos piden ser prudentes con una patología originaria de zonas pobres pero que, en un mundo globalizado, puede circular por cualquier país.