AGENCIAS | MADRID
El ministro de Fomento y vicesecretario del PSOE, José Blanco, manifestó ayer su disposición a admitir que, "como católico", el aborto sea un pecado, pero no un delito, y criticó la "hipocresía episcopal" por considerar que la regulación legal de esta práctica "es un crimen execrable, siempre y cuando la impulse un gobierno socialista en España".
De este modo respondía Blanco en su blog a las declaraciones realizadas el pasado jueves por el secretario general de la Conferencia Episcopal Española (CEE), el obispo auxiliar de Madrid, Juan Antonio Martínez Camino, de que los católicos que apoyen la ley del aborto "no pueden comulgar".
"Soy católico. Como tal, estoy dispuesto a creer que el aborto es un pecado. Pero antes soy ciudadano y demócrata. Y como tal, no estoy dispuesto a creer ni a admitir que el aborto sea un delito", dice.