La cirugía plástica más íntima

Una clínica de A Coruña es el único centro que ofrece en Galicia la posibilidad de realizar operaciones de estética vaginal, cada vez más demandadas

 
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La ´Venus bruta´, del artista Miquel Barceló.
La ´Venus bruta´, del artista Miquel Barceló.  

Lucir unos labios tan sexys como los de Angelina Jolie, unos pechos como los de Scarlett Johansson o un trasero como el de Jennifer López han sido, tradicionalmente, los principales anhelos de las pacientes que se someten a cirugía estética. Sin embargo, cada vez son más las mujeres que optan por pasar por el quirófano para retocar sus órganos genitales. Y aunque la mejora física o el rejuvenecimiento de la zona son también motivos de peso, la mayoría de estas intervenciones se destina a resolver problemas de salud

MARÍA DE LA HUERTA | A CORUÑA Estrechamiento vaginal, reducción de labios mayores y menores, lipoescultura de pubis, reconstrucción de himen... La cirugía estética, reparadora y de rejuvenecimiento de los órganos genitales femeninos empieza a ser cada vez más demandada por las mujeres de todas las edades: desde jóvenes acomplejadas por una lesión deportiva a mujeres con descolgamiento vaginal después de varios partos, pasando por aquellas que, en la cincuentena, quieren eliminar el exceso de grasa en el pubis.

La clínica de Jeanette Badran, en A Coruña, es la única de Galicia que realiza este tipo de retoques íntimos. Esta especialista explica que una de las intervenciones más demandadas por las gallegas es la labioplastia o ninfectomía, una cirugía relativamente sencilla, que se empezó a practicar a finales de los años 70 y que consiste, básicamente, en reducir los labios menores de la vagina. "Se realiza con anestesia local y sedación, y no suele durar más de una hora", señala la doctora Badran, al tiempo que subraya que los riesgos de la operación son mínimos. "Lo peor que puede pasar durante la intervención es que se forme un hematoma, porque los genitales son una zona muy vascularizada (están llenos de venas). A veces también se produce una pequeña hinchazón, pero esto es normal, no es una complicación de la cirugía", asegura esta médico, quien además apunta que la labioplastia se hace de manera ambulatoria y, por tanto, no requiere hospitalización. "Yo siempre realizo a mis pacientes suturas reabsorbibles, para no tener que andar quitándoles los puntos y hacer más cómodo el postoperatorio", añade.

Tras la intervención, lo más aconsejable es que las pacientes no retomen su actividad sexual hasta pasadas, al menos, cuatro semanas. "Transcurrido ese tiempo, ya se puede hacer vida normal, sexualmente hablando", indica Badran.

La doctora Badran asegura que la labioplastia es una intervención cada vez más demandada en Galicia. "Al mes realizo una media de cuatro intervenciones de este tipo, a mujeres llegadas de toda la comunidad y de otros puntos del norte de España", sostiene, y continúa: "Aunque, tradicionalmente, las mujeres hemos sido más pudorosas que los hombres en todo lo referente al sexo y a nuestras relaciones íntimas, en los dos últimos años sí que se ha empezado a notar un cierto boom de la cirugía vaginal, y mientras la demanda de ciertas operaciones como el aumento de pecho o el lifting facial ha descendido por la crisis, los retoques íntimos han ido en aumento. Eso demuestra que este tipo de intervenciones son, para la mayoría de las pacientes, una necesidad real y no un mero capricho estético", subraya.

Los motivos que llevan a una mujer a solicitar una reducción de los labios vaginales -cuyo coste oscila entre los 1.800 y los 2.500 euros- son variados, pero suelen incluir molestias a la hora de realizar el coito, vestir prendas ajustadas o practicar ciertos deportes como el ciclismo o la equitación. "Hay que desterrar falsos mitos, como el de que sólo se someten a este tipo de intervenciones prostitutas de lujo o actrices porno. La experiencia me dice que no es así. El perfil mayoritario de la paciente que demanda una labioplastia es el de una joven, de veintitantos años, a la que el tamaño de sus labios menores le produce problemas en sus relaciones sexuales, aunque también he operado a mujeres de más de 40 años", afirma esta especialista.

Junto con la labioplastia, otro de los retoques íntimos más demandados por las gallegas es la perineoplastia o estrechamiento de la vagina, una intervención que suele realizarse en mujeres que, tras varios partos (e incluso después del primero), han sufrido una desplazamiento de la cavidad genital debido, sobre todo, "a la costumbre occidental de dar a luz en horizontal y realizar, casi por sistema, episiotomías", explica la doctora Badran. "Esto provoca numerosos problemas a las pacientes, como incontinencia urinaria, de flatos (gases) y, en el peor de los casos, hasta fecal", subraya la especialista, quien reconoce que esta operación, que supone un desembolso de unos 6.000 euros, "ya es más compleja y requiere hospitalización".

La reducción de los labios menores o mayores y el estrechamiento de la vagina son las operaciones más demandadas, pero no las únicas, que ofrece la cirugía vaginal. Lipoescultura de pubis, injertos de vello o reconstrucciones de himen (la membrana fina que cubre la entrada de la vagina y que se rompe, normalmente, después de la primera penetración) son otras de las intervenciones posibles que también realiza, en su clínica de A Coruña, la doctora Jeanette Badran.

"Al contrario de lo que sucede con la labioplastia o la perineoplastia, estas operaciones tienen una motivación más estética que funcional", subraya la doctora Badran, quien además explica que quienes más demandan este tipo retoques íntimos son, sobre todo, mujeres maduras. "En el caso de las reconstrucciones de himen, por ejemplo, la mayoría de las pacientes que han pasado por mi clínica tenían más de 40 años, y eran separadas, divorciadas o viudas que querían experimentar de nuevo su primera vez con sus actuales parejas", destaca.

La operación consiste, básicamente, en coser ese borde rasgado tras el coito y se realiza con anestesia local y sedación. "El riesgo es mínimo y el objetivo es que una mujer pueda ofrecer a su pareja lo mejor de sí misma. Cuando una mujer está enamorada quiere satisfacer al máximo al hombre", comenta Badran.

Para volver a mantener relaciones sexuales, las pacientes deben esperar entre cuatro y seis semanas. "El resultado es exactamente igual que la primera vez. Un poco más doloroso quizás porque es un tejido con una cicatriz y, por tanto, es más fibroso", concluye la doctora, que incorporó a su cartera de servicios esta cirugía, cuyo coste ronda los 4.000 euros, hace un par de años.

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