A pesar de que la caída demográfica no es un problema nuevo, ni las medidas adoptadas por la Administración para fomentar la natalidad ni la inmigración conseguirán levantar las cifras de población de la comunidad autónoma. El Instituto Nacional de Estadística prevé que Galicia pierda 84.719 habitantes en la próxima década. En 2018 se contabilizarán 2.654.211 gallegos, un 3,09% menos que en 2009.
Galicia será, de hecho, la tercera autonomía, después de Asturias y País Vasco, con mayor descenso poblacional. La caída demográfica gallega contrasta con las cifras de población del conjunto nacional que se elevarán un 2,4%.
La razón de que la comunidad gallega pierda habitantes es, por un lado, que su saldo vegetativo -diferencia entre nacimientos y defunciones- será cada vez más negativo. Si actualmente hay 8.000 muertes más que alumbramientos, cuando se llegue al año 2018 el número de fallecimientos superará en 14.000 al de nacimientos. Galicia será la autonomía con el peor saldo de todo el Estado.
Este descenso no se verá compensado por la inmigración, que también se reducirá durante la próxima década. A Galicia llegarán 7.000 ciudadanos menos procedentes tanto del extranjero como de otras autonomías.
Los gallegos emigrarán menos a otras autonomías. Si en 2009 se prevé que salgan a otras comunidades un total 22.107 ciudadanos de Galicia, dentro de diez años esta cifra se reducirá a 17.818. Sin embargo, aumentará la emigración al extranjero en 1.644 personas.
Como resultado de estos movimientos residenciales, el saldo migratorio gallego seguirá siendo positivo, pero escaso para compensar la caída de la natalidad. Si en 2009 la tasa de migración es del 0,20 en 2018 bajará al 0,12.