A. R | A CORUÑA
Asegura que los niños siempre tienen algún miedo propio de la infancia pero que las fobias aparecen cuando ese temor traspasa lo racional. Además, el psicólogo Manuel Fernández Blanco -miembro de la Unidad de Salud Mental Infanto Juvenil del Materno- pide a los padres que no confundan esta patología con otras como los trastornos de ansiedad por separación.
-¿Cómo diferenciar entre un simple miedo y una fobia?
-Miedo es cuando se siente temor ante un peligro objetivo, es decir, viene un perro en actitud agresiva y el niño se asusta. Fobia, sin embargo, es cuando siente ansiedad o angustia por algo que no supone ningún peligro. Se diferencia muy bien cuando el niño tiene un capricho y cuando realmente tiene una angustia desbordada que no puede controlar ante un objeto o situación. Por ejemplo, si hay fobia a la oscuridad, el niño tendrá un miedo irracional y no le pasará aunque lo acompañemos o le dejemos una luz encendida.
-¿Hay otros trastornos que se puedan confundir con las fobias?
-Sí, por ejemplo el trastorno de ansiedad por separación, cuando los niños no quieren estar sin sus padres. Hay quien la confunde con fobia escolar porque se agudiza cuando los pequeños tienen que ir a clase. El problema está en que los niños desarrollan ideas catastrofistas, creen que les va a pasar algo cuando sus padres están lejos.
-¿Cuál es el origen de esta patología? ¿Hay siempre un desencadenante?
-Es complejo saber el origen porque normalmente no guarda relación con el objeto fóbico pero siempre hay un desencadenante, a veces, muy claro. Hace poco tratamos a un niño que presenció como su padre caía por la escalera y que desarrolló después la fobia, u otro que empezó a tener síntomas cuando su padre se puso enfermo.
-¿Qué diferencias hay entre las fobias de adultos y las de los niños?
-La sintomatología es similar y en los dos casos el origen están en algún problema de la infancia. Pese a que se desencadene durante la edad adulta, siempre tiene que ver con algo de la niñez. La única diferencia es que los adultos saben perfectamente que el miedo que sienten hacia el objeto fóbico es irracional, que no entraña un peligro real mientras que los niños no tienen ese grado de madurez para entenderlo.