AGENCIAS | MADRID
El embajador de España ante la Santa Sede, Francisco Vázquez señaló ayer que "espera y desea" que el tema de los crucifijos en las aulas no sea cuestión a tratar en la ley de libertad religiosa, ya que "tan malo sería imponer como podría ser prohibir" y "a nadie le debe molestar su presencia".
En una entrevista a Onda Cero, el ex alcalde coruñés aseguró que el crucifijo es un símbolo que va más allá de la propia representación religiosa: "Es un símbolo de nuestra identidad como pueblo, de nuestras raíces culturales y de una forma de convivencia". Asimismo, advirtió de que "siempre hay que dejar libre la decisión a los propios afectados", en este caso, "los colegios o las asociaciones de padres de alumnos". En este sentido, "no es necesaria una ley que lo prohíba", sentenció.
Por otro lado, al ser preguntado por el lugar que España ocuparía en una clasificación de países valorados por el Vaticano, Vázquez señaló que sería "de los primeros". En este sentido, explicó que la razón de esta valoración es "elemental" debido a "la vinculación de España con latinoamérica". "Hoy el 52% de los católicos de todo el mundo hablan español y, evidentemente, todo lo que pasa en España influye o incide en los países hispanoamericanos", apostilló.
Además, indicó que "no hay que olvidar que España es un país de tradición católica vinculado estrechamente a la iglesia, donde hay una gran mayoría de católicos" y, por lo tanto, "la iglesia española es un referente para el conjunto de iglesias nacionales de América Latina".
Por último, en cuanto a la invitación del presidente estadounidense Barack Obama a José Luis Rodrígue Zapatero al Desayuno de oración, Vázquez señaló que se trata de "una buena oportunidad para poner en valor lo que representa la fe y el sentido religioso y el respeto que un agnóstico o un laicista debe tener hacia estos valores".
De esta forma, el ex alcande coruñés dijo que para el presidente de España es un motivo de "orgullo y satisfacción". Asimismo, valoró la posibilidad de mantener diálogo en cuestiones "tan importantes como son la de los principios, valores y creencias" y el embajador en la Santa Sede expresó su deseo de que "eso también sirva para el debate interno en España".