AGENCIAS / ANA SAÁ | MADRID / A CORUÑA
Casi la mitad de la población de España -el 46,3%- no estará en edad de trabajar en 2049 ya que uno de cada tres ciudadanos rebasará ya la actual edad de jubilación y otro 14,3% será menor de 15 años, según la Proyección de la población a largo plazo, publicada ayer por el Instituto Nacional de Estadística. El informe -basado en la estructura demográfica y el efecto que en las próximas décadas tendrían la evolución de la fecundidad, la mortalidad y las migraciones- revela que España contará con 2,1 millones de habitantes más dentro de cuatro décadas, lo supone que su población total ascenderá a 48 millones.
El problema es que la ciudadanía aumenta pero sobretodo en las edades más avanzadas. Mientras los ciudadanos de 65 a 75 años se incrementarán en un 74%, los de 85 a 90, un 171% o se cuadruplicarán los ancianos que sobrepasan los 95, el número de menores de 15 años tan sólo subirá en 157.000 personas (2,2%). El hecho de que la población de 10 a 14 años aumente un 8% y los niños de cinco a nueve, un 3,2% derivaría de las tendencias al crecimiento de la fecundidad actualmente observada.
Sin embargo, la población de 16 a los 64 años disminuirá en más de un millón de personas, es decir, un 18,4% de su volumen actual entre este año y el 2049. Esto provocaría un cambio en la población en edad de trabajar, que pasaría a ser tan solo un 54% del total de habitantes, con lo que la tasa de dependencia aumentaría. Los datos del INE indican que dentro de cuarenta años por cada diez personas en edad de tener un empleo, habrá nueve potencialmente inactivas.
El informe del INE revela que la población dejaría de crecer en el año 2020, a partir de entonces el crecimiento vegetativo -es decir, la diferencia entre nacimientos y defunciones- empezaría a ser negativo. Unos datos que vienen motivados por el aumento en la esperanza de vida que haría que la ligera subida de la tasa de fecundidad que se prevé en las próximas décadas fuera insuficiente.
De mantenerse así los ritmos actuales de reducción de la incidencia de la mortalidad, la esperanza de vida al nacimiento dentro de cuarenta años llegaría al 89,9 en las mujeres y 84,3 en los hombres, incrementándose en 6,5 y un 5,8 respectivamente. No obstante, el mayor tamaño poblacional y una estructura demográfica cada vez más envejecida provocaría un continuo crecimiento del número de defunciones.
La continuidad futura de las tendencias recientes de la fecundidad elevaría el número de hijos por mujer a 1,7 en 2048, hipótesis que no sería suficiente para evitar el descenso en el número absoluto de nacimientos en las primeras décadas, como consecuencia de la reducción del número de mujeres en edad fértil. De esta manera, el número de nacidos no volverá a elevarse hasta 2028, una vez superados los efectos de la crisis de natalidad de los años ochenta del siglo pasado.
En referencia al fenómeno migratorio, en un plazo de diez años (2009-2019), el INE indica que la proyección se ha hecho en base a una hipótesis de decrecimiento en el flujo de inmigrantes hasta los 3,8 millones, un millón menos que los observados entre los años 2002 y 2008. A partir de 2019, los datos corresponden a un flujo constante de 400.000 inmigrantes. Por otra parte, España presentaría un saldo migratorio externo de 2,6 millones de migrantes netos en los próximos cuarenta años.