ANA RAMIL | A CORUÑA
El divorcio vive su particular crisis paralela a la recesión económica y cada vez son más los gallegos que, antes de iniciar los trámites para separarse de su pareja, se lo piensan dos veces. El número de estos procesos descendió un 34,2% en Galicia durante el último año, lo que sitúa a la comunidad gallega tres puntos por encima de la media estatal y en el tercer puesto a nivel de España, sólo superada por Cantabria, donde hubo un 38,4% menos de divorcios y la Comunidad Valenciana (34,4%), según los datos del Consejo del Poder Judicial. Los abogados gallegos achacan esta caída a la situación económica que atraviesa el país y a que en la última década cada vez menos gente se animase a pasar por la vicaría.
"Nadie deja de divorciarse por el coste que supone el proceso ya que no suele superar los 2.500 o 3.000 euros", sostiene el abogado matrimonialista Ignacio Bermúdez de Castro, con despacho en A Coruña, quien matiza: "Aunque sí es cierto que la crisis puede influir de cierta manera porque si en una pareja trabajaban los dos y uno se queda en paro y pasa a depender del otro, a lo mejor se piensa lo de divorciarse justo en ese momento". Pese a todo, este letrado considera que los hábitos adquiridos por la juventud en los últimos años son los principales responsables de este descenso. "Antes la gente se casaba antes de cumplir los 30 años y ahora, lo normal es ir a vivir en pareja pero no contraer matrimonio o casarse más tarde", señala. "Que baje el número de divorcios sólo es consecuencia de lo que viene ocurriendo desde hace una década, que cada vez hay menos matrimonios. Es algo paulatino que se empieza a notar ahora", concluye el abogado coruñés.
A la hora de justificar por qué Galicia es una de las comunidades autónomas donde más han caído este tipo de procesos, el abogado coruñés Bermúdez de Castro reconoce no encontrar un argumento contundente. "Creo que se trata de algo casual o simplemente que en esta comunidad la juventud opta más por ir a vivir con sus parejas en lugar de contraer matrimonio", indica.
Pese a que hay menos casos, los juzgados gallegos tramitaron 4.598 procesos de divorcio durante el pasado año, lo que supone una media de 12 al día. Una cifra que ascendía a casi la veintena si se analizan los datos del Poder Judicial de 2008. En datos absolutos, Galicia es la sexta comunidad en la que más gente decide separarse oficialmente de su cónyuge, superada por Andalucía (15.565), Cataluña (15.287), Madrid (11.904), Comunidad Valenciana (9.909) y Canarias (4.854).
Pero el repentino temor a divorciarse no es algo exclusivo de los gallegos sino que afecta a todas las comunidades. En todas descendieron este tipo de procesos y sólo en tres la caída se situó por debajo del 30%: Madrid (donde hubo un 27% menos de divorcios), Castilla y León (28%) y Aragón (29%). Una tendencia que provoca que a nivel estatal la bajada se sitúe en el 31,3% al pasar de 121.814 ciudadanos que solicitaron divorciarse de sus parejas en 2008 a los 83.616 del pasado año.
Pero si los divorcios caen, las separaciones no se quedan atrás. El que hasta que se reformó la ley del divorcio era el paso previo obligatorio para cualquiera que quisiera formalizar la ruptura de su relación de pareja sufre todavía más crisis que su hermano mayor. Sólo en Galicia el descenso en el último año fue de un 34,8% y durante 2009 apenas se alcanzó el medio millar de solicitudes, frente a los más de 4.500 divorcios. La razón hay que buscarla, según los expertos, en la nueva normativa. "La ley actual, mal llamada de divorcio express, no exige la separación previa para divorciase y por eso baja el número de demandas", señala al abogado coruñés Ignacio Bermúdez de Castro, quien matiza: "Se ahorra tiempo porque se suprime este trámite pero después, el divorcio es igual de largo que era antes". Un proceso al que también le ha llegado la crisis.