ANA RAMIL | A CORUÑA
Descartar que alguien sufre una patología cardiaca sin ningún tipo de dudas mediante una prueba diagnóstica barata y que sólo exige un plus de especialización por parte del médico que la vaya a utilizar. Este es el objetivo de un grupo de médicos del Servicio de Cardiología del Hospital de A Coruña que defienden en un estudio que la ecocardiografía llegue cada vez a más centros sanitarios. El informe, realizado mediante el análisis de 4.000 pacientes entre 1995 y 2007, ha sido incluido entre los ocho mejores de 2009 por la revista científica The Lancet. "No lo esperábamos para nada y es un orgullo porque se trata de una de las revistas más importantes del sector", señala el autor del estudio, Alberto Bouzas, quien también quedó finalista en el Premio a Jóvenes Investigadores del Congreso Europeo de Cardiología por este trabajo.
La ecocardiografía es una sistema de diagnóstico similar a la conocida como prueba de esfuerzo o ergometría. Los médicos recurren a ella cuando sospechan que un paciente puede sufrir algún problema en el corazón. Lo habitual es que el enfermo tenga que realizar algún tipo de ejercicio físico como andar en una cinta o en una bicicleta estática mientras se le somete a un electrocardiograma. Si sufre algún problema cardiaco percibirá dolor torácico o el electro registrará anomalías.
Pero esto es sólo la teoría porque, en la práctica, "hay muchos pacientes cuya enfermedad cardiaca pasa desapercibida en la prueba de esfuerzo", señala Bouzas. Aquí es donde entra en juego la ecocardiografía. "A la prueba de esfuerzo tradicional se le añade una ecografía del corazón", señala el facultativo coruñés: "Esto nos permite valorar si hay alguna alteración en las paredes del corazón o ver si hay indicios de que no llega sangre a alguna parte, por ejemplo".
Para este cardiólogo coruñés, las ventajas de esta prueba sobre la ergometría -que es la más utilizada en todos los hospitales- son innumerables. "Es una prueba más sensible y que permite detectar a un mayor número de pacientes con patologías. En nuestro estudio demostramos que con la ecocardiografía se escapan menos pacientes, es decir, es más fiable porque hay menos margen de error a diagnosticar como normal a una persona que, en realidad, tiene una dolencia cardiaca", sostiene Alberto Bouzas.
Bouzas basa su defensa de esta prueba cardíaca en datos contrastados. El 16,7% de los pacientes que participaron en el estudio no sufrió dolor torácico ni cambios en el electrocardiograma durante la prueba de esfuerzo pero presentó un ecocardiograma anormal. Durante el seguimiento que realizaron los médicos se demostró que estos pacientes -a los que la prueba convencional no detectó ninguna dolencia cardiaca- registraron una tasa de mortalidad y accidentes cardiovasculares graves dos veces superior a quienes no presentaron anomalías durante la prueba.
A su fiabilidad hay que sumar, según los cardiólogos coruñeses, que la ecocardiografía es igual de barata que su hermana pequeña, la prueba de esfuerzo. Pese a todo, se trata de una prueba poco extendida por los hospitales españoles. "En Galicia se realiza en el Hospital de A Coruña y en alguno más, pero no es una prueba común", indica Bouzas. La razón hay que buscarla en que para su utilización es preciso tener cierta formación previa. "Los cardiólogos necesitan una preparación especializada para manejar este sistema. Cuantos más casos traten al año más seguro será", indica este facultativo.
Con los datos en la mano, este equipo coruñés formado por Bouzas, Jesús Peteiro, Francisco Broullón, Nemesio Álvarez, Víctor X. Mosquera, Lourdes García y Luis Ferro lo tiene claro: su prueba gana en fiabilidad y es más segura para el paciente. Apuestan por prevenir antes que curar.