AMAIA MAULEÓN / AGENCIAS | A CORUÑA / PEKÍN
Considerados por muchos como castigo divino y rodeados sin remedio de un desconocido origen satánico, los cuernos humanos han sido omitidos en muchos estudios médicos por superstición y miedo. Sin embargo, y aunque a primera vista rozan lo sobrenatural, hay numerosos casos registrados de estos peculiares tumores que, generalmente, son benignos y aparecen en personas de avanzada edad, aunque muy raramente alcanzan tamaños tan grandes.
El último es el de una anciana de 101 años en una aldea de la provincia central china de Henan, que ha desarrollado un sorprendente cuerno de color negro de casi seis centímetros de largo en la parte izquierda de su frente, lo que ha causado cierto temor entre los vecinos de la localidad, según informó ayer el oficial Diario del Pueblo.
Zhang Ruifang vive en el pequeño pueblo de Linlou y desde el año pasado le ha crecido una protuberancia que ahora mide unos seis centímetros y tiene un aspecto muy similar al asta de una cabra. El cuerno, formado por queratina (una sustancia que también se encuentra en el pelo y las uñas humanos) no causa dolor ni molestia a la anciana, aunque algunos vecinos reconocen que el cuerno "da miedo". Zhang, ajena a esos temores, sale todos los días a pasear y lleva a cabo algunas labores domésticas, viviendo con la familia de uno de sus siete hijos.
En la parte derecha de la frente, a la mujer le está apareciendo una protuberancia similar, también de color negro, aunque por ahora de mucho menor tamaño y con el aspecto de una simple peca.
Poco podía imaginar también Ma Zhong Nan, un hombre chino de 93 años, que una pequeña herida que sufrió en el cuero cabelludo cinco años atrás fuera a convertirse en un cuerno de 10 centímetros de largo. Hace dos años, el cuerno comenzó a dolerle y Ma decidió buscar atención médica. Sus intentos resultaron infructuosos y sus hijos solicitaron ayuda y tratamiento a través de los medios.
Estas protuberancias, que en medicina reciben el nombre de cuerno cutáneo, no son habituales, pero tampoco es muy raro verlas en personas mayores, según aseguran los dermatólogos. Se trata de una acumulación de queratina y la base suele ser siempre una lesión tumoral, benigna o maligna.
"Estas protuberancias, que en medicina reciben el nombre de cuerno cutáneo, no son habituales pero tampoco es muy raro verlas en personas mayores. Se trata de una acumulación de queratina, que no se descama, y la base suele ser siempre una lesión tumoral, benigna o maligna", explica el jefe del Servicio de Dermatología del Complexo Hospitalario Universitario de A Coruña, Eduardo Fonseca.
El primer caso de un cuerno humano, médicamente documentado, data del siglo XVI, y el museo de Londres tiene una colección de varios ejemplos de cuernos humanos que siempre llaman la atención de los visitantes.
Los cuernos humanos en realidad no son cuernos, ya que no se encuentran formados por el mismo material que las astas de otros animales. Dichas protuberancias pueden crecer en cualquier parte del cuerpo y es bastante raro que lo hagan sólo en la cabeza. Los lugares predilectos donde hacen su aparición son la piel y el cuero cabelludo, la frente, la nariz, los párpados y en general donde hay glándulas sebáceas. También las mucosas suelen verse afectadas, como el glande del pene, el prepucio, la conjuntiva ocular, la lengua y los labios.
El sexo no parece influir en la aparición de los cuernos cutáneos, aunque las estadísticas muestran que la balanza se inclina más hacia las mujeres. En cambio, la edad sí influye, ya que la mayor parte de los afectados son personas mayores.
En la actualidad, para alegría, sobre todo, de los supersticiosos, estos casos son cada vez más escasos y, si se producen, pueden ser extirpados de forma muy temprana sin que se llegue a desarrollar el llamativo cuerno.