A.M. | A CORUÑA
-Usted asegura que el buceo con equipo es mucho menos peligroso que en apnea...
-Es cierto, en 50 años de historia del buceo con escafandra autónoma -desde Cousteau hasta hoy- se ha perseguido el objetivo de la seguridad. Puede bucear hasta un abuelo de 80 años, pero hacen falta cuatro condiciones: superar un examen médico específico, obtener un equipo homologado y con las revisiones al día, seguir un sencillo curso también acreditado y acatar las instrucciones aprendidas.
-Si se cumplen estas condiciones, ¿no existen riesgos?
-Acatadas las normas, los riesgos del buceo se llaman profundidad y tiempo, pero se trata de dos parámetros objetivos que llevas en la muñeca -ordenador de buceo- y que puedes controlar en todo momento.
-¿Cuál es entonces la causa de los accidentes submarinos?
-El 99% de los accidentes de buceo con escafandra autónoma se producen por errores humanos, porque algo de lo anterior se ha hecho mal. Entre el incidente y el accidente media generalmente el estrés y el pánico, que pueden convertir un susto en algo serio. Hay que tener en cuenta que el equipo va siempre por duplicado, empezando por la persona.
-¿Qué debe hacer el compañero ante un incidente?
-El sentido común y la prudencia son los factores más importantes. El control del incidente es una asignatura suplementaria del buceo recreativo que corre a cargo del buceador avanzado, específicamente adiestrado en este terreno. Ha de haber gente experta en resucitación cardiopulmonar (RCP) y que siga unas pautas de actuación -que se ven en el curso de buceo- que funcionan muy bien.
-La patología del buceo no está presente en ninguna especialidad médica...
-Si hubiera más accidentes de este tipo, forzosamente tendría que haber una especialidad en medicina subacuática. Pero de momento hemos de conformarnos con una nueva asignatura optativa que se imparte en la titulación de Medicina en Santiago y con la cultura y los conocimientos básicos para poder afrontar un accidente de estas características y saber cómo actuar.