S. O | A CORUÑA
Las nuevas tecnologías avanzan mucho más rápido que la Justicia. Tanto que, acudiendo a la legislación vigente, no es fácil castigar a una persona que haya cometido un abuso a menores por la Red, el llamado grooming. "Todavía no está catalogado como un delito en sí mismo. En Estados Unidos ya lo han incorporado, por ejemplo. Se puede acusar de promover la producción de pornografía infantil o relacionarlo con la prostitución de menores", explica este fiscal especializado en Criminalidad Informática.
Para Luis María Uriarte, que la Consellería de Educación decida limitar los portátiles "es una magnífica medida preventiva". "Además de limitar, que está perfecto, no debemos olvidarnos de educar. No basta con decirles a los niños, este es el carril bici y vas por ahí y punto. Hay que explicarles por qué, enseñarles los peligros que hay en la calle. Si tienen curiosidad, que la tienen, y no pueden acceder en la escuela, buscarán otra vía, en el ordenador de casa o en cualquier otro", explica el fiscal.
Existen programas de control, que suelen utilizar los padres en los ordenadores de casa. "Estos programas filtran por palabras. El problema es que al final impiden acceder a muchísimas páginas sólo porque contengan un término clave. Así tampoco es práctico. Los menores necesitan aprender a navegar con responsabilidad, conocer lo bueno y lo malo de la Red. En ese proceso hay que involucrar a los docentes y a los padres, claro", añade Uriarte, quien afirma que los casos más difíciles de detectar son los de ciberacoso entre alumnos. "Los niños amenazados lo sufren pero no lo cuentan y no se denuncia", añade.