A. RAMIL / AGENCIAS | A CORUÑA
La Universidad de Oxford y la Sociedad Europea de Mutagénesis Ambiental han premiado a dos científicas coruñesas por el diseño de un método para estudiar la relación entre infertilidad y ciertos rasgos anómalos de los espermatozoides. Rebeca Santiso y María Tamayo, investigadoras del laboratorio de genética del Centro Oncológico de Galicia en A Coruña, aseguran sentirse "encantadas" con el galardón que premia varios años de trabajo y aunque reconocen estar sorprendidas, afirman que "nuestro kit llamaba bastante la atención a todo el mundo".
Las científicas coruñesas -que trabajaron en colaboración con el Instituto de Investigación Biomédica de A Coruña y la Universidad Autónoma de Madrid- partieron de la base de que la presencia de ADN fragmentado en el núcleo de los espermatozoides puede ser un indicador clave para diagnosticar problemas de infertilidad. "Se sabe que ambas cosas guardan relación, pero es preciso seguir investigando", indica Rebeca Santiso. Por eso, ella y su compañera han diseñado un kit para detectar esta anomalía en los espermatozoides que se utilizaría tanto a nivel clínico como en laboratorio.
El sistema creado por las investigadoras coruñesas -que ya se comercializa a nivel mundial- "permite saber si el ADN está fragmentado en tan sólo 40 minutos, frente a otro tipo de pruebas que tardan horas". "La rapidez en conocer el resultado es una de sus principales ventajas, pero también su coste porque es mucho más barato que otros sistemas; es muy sencillo de utilizar...", añade Rebeca.
"El objetivo es ampliar el mercado, sobre todo clínico, porque las pruebas que existen actualmente son más costosas y complejas y de este modo, saber mejor qué tratamiento es el más adecuado", indica esta científica coruñesa. Si este kit del Centro Oncológico de Galicia amplía su presencia, "se avanzará en saber de donde viene este problema de infertilidad y sus causas".
La prueba consiste en un ensayo de difusión, en donde tras pasar las células en una matriz por distintas soluciones cambian de color en función de si tienen el ADN fragmentado o no.
El galardón para el centro coruñés llega desde la sección editorial de la prestigiosa Universidad de Oxford y del congreso de la Sociedad Europea de Mutagénesis Ambiental que se celebró los pasados días 15 y 18 de septiembre en la ciudad de Oslo.