A. R / X. M. M A CORUÑA
La ensenada de Riazor. Este es el destino en el que el periodista Luis Mariñas quería que se esparciesen sus cenizas ya que, aunque se trasladó a Madrid muy joven, nunca abandonó sus lazos con A Coruña, a dónde regresaba cada año para visitar a su familia y a los múltiples amigos que dejó en Galicia. Su familia confirmó ayer que Mariñas "será incinerado" y que sus restos serán trasladados hasta su ciudad natal.
Mariñas pasó toda su infancia en el barrio de Os Mallos ya que vivía con sus seis hermanos en las llamadas casas baratas de la calle Juan Castro Mosquera. Fue allí y en el colegio Marista Cristo Rey dónde forjó amistades que perduraron con el paso del tiempo. Es el caso del presidente del Real Club Deportivo de La Coruña, Augusto César Lendoiro, quien lo define como "un gran amigo" al que conoció porque "era de la misma edad que su hermano Kiko". "Recuerdo infinidad de partidas de chapas y de futbolín en su casa y en la mía", señala y añade: "Tengo una gran amistad con toda la familia".
La complicidad entre Lendoiro y el periodista coruñés se mantuvo durante la adolescencia. Como muchos jóvenes de la ciudad, Luis Mariñas probó suerte en un equipo de fútbol: el Ural. Tras sus primeros pasos en este deporte, el periodista se trasladó a Santiago, dónde formó parte de la selección universitaria que entrenaba el actual presidente del Deportivo. "Además hemos participado juntos en muchas cosas. Ya en lo profesional me hizo varias entrevistas. Recuerdo de forma especial una de Telecinco", sostiene Lendoiro, que define de "enorme disgusto" el fallecimiento del periodista gallego.
Pese a que Mariñas se trasladó a Madrid para estudiar la carrera junto a su hermano Kiko, volvía todos los años a A Coruña, casi siempre durante el mes de agosto para coincidir con las fiestas de María Pita. Una vez en A Coruña era fácil verlo en el Club Náutico -ya que "le gustaba mucho la navegación", señalan fuentes de su familia- aunque disfrutaba con muchos rincones de una ciudad de la que presumía.
Prueba de ello son los amigos que durante las vacaciones estivales no dudaba en traer a su tierra natal. Desde J.J. Santos hasta José Ribagorda o Matías Prats hijo fueron algunos de los compañeros a los que Mariñas invitó a A Coruña para pasar unos días de descanso.
"Cercano y extrovertido" como lo definen sus allegados, Mariñas era fiel a sus costumbres al llegar a la ciudad. Una de ellas era visitar el Mesón O Mascoto, por donde pasaba prácticamente a diario durante sus vacaciones. "Prácticamente todo el mundo que viene por aquí lo conoce porque se criaron en la misma zona", sostiene el propietario del establecimiento, José Manuel Merelas, quien asegura que Mariñas "era un gran amigo" al que conocía desde hace unos 30 años. "La relación era tan buena que cuando venía con la niña, ella se metía en la barra, jugaba a fregar", sostiene.