Consejos sanitarios

La incapacitante migraña

13.09.2016 | 00:41
La incapacitante migraña
La incapacitante migraña

También llamada jaqueca, es la segunda más frecuente de las cefaleas primarias, y afecta aproximadamente a un 15% de la población. Se inicia normalmente antes de los 30 años en personas con antecedentes familiares (sobre todo mujeres), llegando a provocar una postración total que incapacita al enfermo para realizar su vida normal. Los médicos de Atención Primaria ven muchos casos en sus consultas, y cuando lo consideran necesario, derivan a los pacientes al especialista. Confía en su criterio.

Se caracteriza por un dolor de cabeza intenso y pulsátil que irradia preferentemente a un lado (hemicraneal), asociado o no a fenómenos vegetativos como náuseas y vómitos. Se habla de migraña con aura cuando se acompaña de síntomas neurológicos previos y reversibles como visión borrosa, fotopsias (percepción de destellos y luces), escotomas (pérdidas de visión momentáneas), hormigueo, dificultad en el habla, pérdida de fuerza muscular, etc. La migraña mixta tensional comparte características de migraña y cefalea tensional.

Para su diagnóstico, los médicos se basan, normalmente, en la anamnesis (la historia clínica y los antecedentes familiares) y la existencia de:

-Dolor de cabeza episódico de 4 a 72 horas de duración.

-Dos de los siguientes: dolor unilateral, dolor pulsátil (parece que el corazón late dentro de la cabeza), mayor intensidad con ejercicio físico moderado, dolor moderado o grave.

-Alguno de los siguientes: fotofobia, fobia a sonidos intensos, náuseas, vómitos, inapetencia, fatiga, hormigueo o debilidad.

Los factores desencadenantes son múltiples e incluyen: estrés físico o psíquico, ansiedad, hambre, variaciones en los patrones del sueño, ingesta de ciertos alimentos, olores, reacciones alérgicas, consumo excesivo de ciertos compuestos (tabaco, alcohol y/o cafeína), uso de anticonceptivos orales, menstruación, etc. Normalmente es la combinación de varios factores lo que genera el problema aunque hay pacientes en los que uno es suficiente.

Existe una estrecha relación entre dieta y migraña, pues ciertas sustancias presentes en los alimentos la inducen. Las más conocidas son: histamina, tiramina, serotonina, fenoles, glutamato monosódico y aspartamo, presentes en conservas de pescado, embutidos, quesos curados, vegetales fermentados, espinacas, tomates, berenjenas, carnes o pescados secos y ahumados, comida precocinada, caldos y sopas deshidratados, vino, cerveza, plátanos maduros, aguacates, café, té, chocolate, levadura de cerveza, bebidas refrescantes, zumos preparados, bollería industrial, caramelos, chicles y gominolas.

Otros componentes alimentarios la alivian: ácidos grasos insaturados (frutos secos, pescado azul, aceite de semillas), vitamina C (brécol, cítricos) y vitamina B2 (cereales integrales, leche y yogur).

A las personas que padecen alergias alimentarias se les debe realizar un análisis de sangre específico que permita eliminar los alérgenos de la dieta. La migraña podría mejorar o, incluso, desaparecer.

La profilaxis pasa por: evitar el consumo de sustancias tóxicas (como alcohol, cafeína y tabaco), dormir adecuadamente, modificar el consumo de los desencadenantes dietéticos, utilizar técnicas de relajación y realizar ejercicio moderado a diario. Cuando se instaura es recomendable aplicar medidas higiénicas para reducir su intensidad: reposar sin luces, ruidos ni olores, aplicar frío y presión suave en los puntos dolorosos, evitar factores desencadenantes, ingerir líquidos, etc.

El especialista indicará el tratamiento farmacológico aplicable a cada caso en función de las características del dolor y de los efectos secundarios de los medicamentos prescritos. Normalmente, se utilizan:

-No específicos: analgésicos (paracetamol), opiáceos y antiinflamatorios no esteroideos (ibuprofeno).

-Específicos: fármacos ergotínicos, triptanes (sumatriptán) y otros

Preventivamente se usan:

-Antiserotoninérgicos.

-Betabloqueantes como propanolol, atenolol, etc.

-Antagonistas de los canales del calcio.

-Antidepresivos como amitriptilina y fluoxetina.

Se puede usar botox porque inhibe la acetilcolina que, al liberarse provoca la contracción de los músculos. Se inocula con una aguja muy fina en unos 30 o 40 puntos específicos de cabeza y cuello. Debe repetirse cada tres meses pues es lo que duran los efectos del compuesto. Pueden presentarse reacciones adversas que incluyen: mareo, inflamación local, debilidad muscular de la zona, etc. Si quieres conocer sus propiedades y aplicaciones acude a un médico especialista que te indicará si está indicada su utilización en tu caso concreto.

Es fundamental seguir las pautas del médico en todo lo que indique y no automedicarse a pesar de percibir que el dolor es muy fuerte. Es comprensible que la sensación incapacitante que produce la migraña te incline a buscar soluciones rápidas, pero es un error ya que se ha comprobado que el exceso de medicación o que la que tomes sea inadecuada, provoca más dolor y que el problema se perpetúe. Consulta a tu médico para prevenir y mejorar tu estado.

Compartir en Twitter
Compartir en Facebook
Enlaces recomendados: Premios Cine