Francia se rinde ante el vino español

Vinexpo 2017, que se celebrará del 18 al 21 de junio, dedica a los caldos de España su mejor espacio de Burdeos en la exposición enológica más importante del mundo

01.12.2016 | 14:11
Dos momentos de las catas celebradas en otra edición de Vinexpo con el ´stand´ de España, abajo.

Francia reconoce por primera vez en la próxima edición de Vinexpo que se celebrará del 18 al 21 de junio de 2017 en Burdeos, la capital mundial del vino, la excelencia de la producción vitivinícola española, la despensa de Europa, que dispondrá como país invitado de un área propia, la mejor de la exposición, para competir con los mejores caldos del mundo, especialmente los franceses e italianos.

"España es el tercer productor mundial de vino y ocupa el tercer lugar también en exportaciones", reconoce Guillaume Déglise, director general de Vinexpo, la feria internacional más prestigiosa dedicada al vino y a otras bebidas alcohólicas que se celebra cada dos años en el Parque de Exposiciones de Burdeos, un colosal espacio de 120.000 metros cuadrados de terreno, a escasos metros de la nueva Ciudad del Vino, un majestuoso parque temático dedicado al arte de la viticultura inaugurado el pasado mes de junio por el presidente Francois Hollande en la ribera del río Garona sobre una superficie de 14.000 metros cuadrados.

El vistoso complejo museístico, firmado por los arquitectos Anouk Legendre y Nicolas Desmazières, recrea la imagen de una vid combinada con un vaso de vino cubierta por una brillante estructura que cambia de color según el tono de la luz que recibe.

En esta nueva edición de Vinexpo se esperan más de 48.000 participantes de 150 países que podrán visitar este fastuoso museo consagrado a un patrimonio enológico de más de 8.000 años de antigüedad, donde se invirtieron más de 80 millones de euros, el 40 por ciento aportados por una Unión Europea, detalle que le obliga a abrirse a los mejores caldos de todo el mundo.

Y entre las mejores copas de vino están las que sirven los productores españoles con variedades propias como el tempranillo, el verdejo, el albariño, el godello, la garnacha o las que se emplean para los luminosos vinos de Jerez, con esa gama que va desde los más secos, como el Fino a otros más generosos como la Manzanilla. "Tampoco podemos olvidarnos de la calidad de los espumosos que desde hace años se hacen en España", subraya Dèglise en un intento por animar a todos los productores españoles de calidad a participar en estos Juegos Olímpicos de la Viticultura.

"España lo tiene todo y nosotros queremos promocionar los vinos de un país que tanto puede enseñar", enfatiza el gerente de Vinexpo al tiempo que reconoce que la denominación española más dominante en Francia continúa siendo Rioja. "Es algo normal por la larga relación que mantienen las zonas de La Rioja con Burdeos desde finales del siglo XIX".

Una epidemia de la filoxera arrasó entonces los viñedos franceses y las bodegas francesas se vieron obligadas a buscar nuevas regiones vinícolas para abastecerse. La Rioja se convirtió así en una zona productora vital para los mercados galos que a su vez contribuyeron a la modernización de la tosca industria vinícola de los riojanos.

De una rudimentaria producción vinícola España dio entonces el salto a la excelencia al tiempo que evolucionaba la gastronomía patria. "Antes el vino era una especie de alimento, pero ahora está vinculado a un estilo de vida de alta gama", reflexiona el director general de Vinexpo, un experto en maridajes de las mejores bebidas "premium" que ve con ilusión cómo son cada vez mayor el número de chinos que apuestan por las bodegas que acuden a la cita bianual de Burdeos.

La relación calidad-precio de los caldos de España, que ya acompañan en la buena mesa a platos de autor que se sirve tanto en Brasil, como en Japón, Estados Unidos o Sudamérica, es muy competitiva. "En los países de América del Sur, España tiene una gran ventaja respecto a franceses e italianos que no debe dejar escapar", aconseja este experto en bebidas de prestigio casado con una catalana que le ha ayudado a rebajar el tradicional chovinismo francés. En el encuentro periodístico, Guillame Dèglise no tiene reparo en brindar con un albariño, ese vino blanco de calidad con denominación de origen Rías Baixas, que no tiene empacho en calificar como "uno de los mejores del mundo".

Dèglise prefiere no comparar los vinos españoles con los franceses aunque no deja de apuntar que los de su país son "elaborados con unas uvas que están consideradas como las mejores del mundo", en especial las que se dan en el paralelo 45 al que pertenece Burdeos. "Se trata de una zona de clima continental ideal para el desarrollo de la vid", sentencia. Es una región influida por el Océano Atlántico que modera las temperaturas para dar como resultado un clima marítimo-templado que baña los fértiles viñedos de Burdeos, el Valle del Loira y el Sudoeste galo.

"El vino es salud", proclama el responsable de Vinexpo que observa con preocupación el escaso consumo de caldos de calidad entre los jóvenes españoles, más proclives a las cañas y a los botellones en los que mezclan sin control cualquier tipo de bebida alcohólica.

A lo mejor habría que promocionar en España las bars a vin (barras de vino) que tanto éxito tienen en ciudades como París, en las que los jóvenes toman sus tragos y disfrutan la vez de una atractiva oferta gastronómica a un precio razonable, sugiere Dèglise.

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