UJUÉ FOCES | A CORUÑA
"El móvil del asesinato de mi madre es tan antiguo como el mundo: la avaricia. Mi hermano Elisardo era su hijo favorito y ella vendió todos sus negocios hosteleros en Vigo para regresar a Caracas con 68 años y ayudarlo. Cuando la echó de los tres hoteles y tuvo que demandarlo porque falsificó documentos para hacerse con el 95% de las acciones, cuando le correspondían el 50% y el resto a mis padres y a mi hermano, se le cayó la venda de los ojos. Le decíamos que se volviera a Vigo, pero replicaba que no podía dejar las cosas así. Dos días antes de la sentencia que devolvería a mi madre la administración de las empresas, se produjo el asesinato. En su último testamento, no sé si amenazada, también le dejaba casi todo su patrimonio", explica Elsa Alonso Vecoña en la primera entrevista que concede tras el asesinato en noviembre de 2008.
La hija de Sesita Vecoña, que reside en Vigo, asegura que ha decidido romper su silencio porque cuando creían que todo estaba solucionado y a la espera del juicio, su hermano Elisardo ha retomado la guerra económica, rompiendo el acuerdo alcanzado entre los hermanos en julio y utilizando los mismos documentos falsificados por los que iban a condenarlo. Teme que la historia se repita con más muertes por encargo. "Todos tenemos miedo, pero mi hermano pequeño José es el que corre un riesgo real porque defiende nuestros derechos en Venezuela. Elisardo reclama ahora desde la cárcel todo el patrimonio de mis padres, tanto en España como en Venezuela, y utiliza los mismos métodos y los documentos falsos que ya empleó con mi madre", advierte.
"Mediante el acuerdo cedíamos a Elisardo dos de los hoteles para que pudiera mantenerse económicamente en prisión y ofrecer una vida digna y segura a su pequeño hijo, y el otro lo explotaría José. En virtud del acuerdo, Elisardo devolvía a mi padre -hoy ingresado en una clínica al no poder superar lo ocurrido- todos los bienes de mis padres de los que se había apropiado mediante falsificación de documentos y éste retiraba las demandas que constituyeron el móvil del asesinato de mi madre", explica.
La gota que ha colmado el vaso de la paciencia de los herederos de Sesita Vecoña es la detención durante unas horas del menor de los hermanos. "La mujer de Elisardo y su hijo están en Vigo desde poco antes del crimen y aunque a ella la citaron a declarar como testigo en Venezuela, no lo ha hecho, mientras que todos los demás sí acudimos a la citación con la Justicia. Pero ahora aparece un poder que habría otorgado Elisardo a su mujer días antes del crimen y que ésta se trajo a España, pero que todos desconocíamos, y ha nombrado una nueva abogada que se ha instalado con su marido y su hijo en el hotel para gestionarlo. Esta abogada echó del establecimiento a José, solicitó una orden de protección contra él y lo denunció asegurando que había intentado agredirla, algo que es falso pero que le llevó al calabozo, ya que en Venezuela la protección a las mujeres es todavía mayor que en España".
El asesinato de Sesita Vecoña supera ya cualquier ficción, según su hija. "El asesino está en la cárcel, pero nos amarga la vida. Aún no pudimos llorar a mi madre en paz. Nuestros abogados están sorprendidos de que a él le certifiquen documentos que requieren la firma de un juez en la propia prisión. El asesino consigue que trabajen gratis para él a cambio de promesas que no podrá cumplir, y nosotros seguimos siendo las víctimas al actuar dentro de la ley", concluye.