AGENCIAS
Los Mossos d´Esquadra intervinieron 950 kilos de hachís y 750 de marihuana ocultos en bolsas de sopa de tomate, en una operación policial que pone al descubierto nuevas rutas de entrada de estupefacientes procedentes de Irán y gestionadas desde Cataluña.
Bajo el nombre de operación Redfox, los Mossos interceptaron la mayor cantidad de marihuana jamás intervenida por la policía catalana, así como una importante cantidad de hachís proveniente de Irán, que se hallaba en una furgoneta que sufrió una avería y fue abandonada en la carretera N-340 a la altura de Tortosa, en la provincia de Tarragona. Los Mossos se detuvieron por si sus propietarios precisaban ayuda y se percataron de que estaba desocupada y encontraron la droga.
El hallazgo del vehículo permitió el registro de dos naves industriales de una empresa de exportaciones y una vivienda, donde se encontraron un arma de fuego, embarcaciones, teléfonos vía satélite y diverso material que evidencian que los responsables de la empresa actuaban como intermediarios en la distribución y el transporte internacional de la droga.
La policía autonómica detuvo tras las investigaciones a los responsables de la empresa, de nacionalidad alemana, una mujer que está en libertad con cargos y su marido, que ya se encontraba en prisión preventiva por un delito de blanqueo de dinero.
"Esta gente estaba intentando abrir una nueva ruta de entrada de droga al continente europeo", apuntó un portavoz policial. De esta menera, el detenido proporcionaría un sistema de transporte vía terrestre o marítimo usando varias de sus empresas como tapadera, y embarcaciones recreativas de gran potencia para posteriormente trasladar la droga por tierra bajo la apariencia de una carga legal con relación directa con empresas pantalla.