AGENCIAS
Un hombre de 54 años moría anoche abatido por la policía en Málaga. Era el trágico final de una persecución que comenzaba por la tarde. Antonio terminaba una discusión familiar a puñaladas, hiriendo con un arma blanca a su propia hija y a la pareja sentimental de la joven, y se daba a la fuga con una escopeta de caza.
Comenzó entonces su búsqueda que se prolongó varias horas hasta que la policía le localizó a la salida de su barrio. Huía en un vehículo del que se bajó, directamente, abriendo fuego.
Los agentes repelieron el ataque a tiros, y el enfrentamiento acabó con la vida de Antonio y dos policías heridos. Uno de ellos está grave, mientras que el otro recibió un impacto en una zona que no era vital aunque continúa hospitalizado.
Los vecinos y amigos de la víctima no entienden que le llevó a protagonizar este violento suceso.