U. FOCES | VIGO
Las pruebas de ADN determinarán la identidad del cadáver carbonizado hallado en el interior de un vehículo en llamas en un mirador de la costa de Baiona. Los primeros indicios, entre ellos un estudio dental, apuntan que la víctima es el propietario del coche, J.T.C., un vecino del barrio vigués de Coia de 38 años, que se encontraba en búsqueda y captura con orden de ingreso en prisión desde el día anterior. Acusado de un delito de pornografía infantil, no acudió al juicio que debía celebrarse en la Sección Quinta de la Audiencia en Vigo.
La autopsia realizada en el Hospital Nicolás Peña descarta signos de violencia externa en el cadáver y la Guardia Civil encontró restos de un acelerante que habría favorecido la virulencia del fuego que arrasó el vehículo y carbonizó a su ocupante, lo que avala la tesis de que el incendio fue intencionado y posiblemente causado por la propia víctima. La policía judicial tampoco detectó signos de accidente o colisión, y al parecer el turismo estaba con el motor apagado.
El turismo, un Toyota Yaris de color gris, estaba estacionado cuando las llamas lo devoraron. Varias personas alertaron del fuego al 112 y cuando la Policía Local de Baiona llegó al lugar se encontraron con que en su interior había una persona fallecida.
Algunos de los familiares de J.T.C. gestionaban ayer en el juzgado de guardia los trámites para su entierro, si bien parecía poco probable que se autorizara su incineración a la espera de que las pruebas biológicas ratifiquen sin ninguna duda su identidad.
El fallecido, natural de Lugo aunque asentado en Vigo al igual que sus padres, no había comunicado ni a sus familiares ni a su entorno que iba a ser juzgado por un delito de pornografía infantil, ni tampoco que estaba imputado desde que en 2007 la Guardia Civil desarrolló la operación Réplica Red en ocho comunidades autónomas tras sendas denuncias en Valencia y Alicante y halló en su casa un disco duro con imáganes pedófilas. En total fueron detenidas 9 personas e imputadas otras 11. El juicio en la Sección Quinta de la Audiencia en Vigo era de los últimos en celebrarse, pues 10 acusados fueron juzgados en Valencia y el resto en Zaragoza y San Sebastián.
La vista oral en Vigo estaba fijada para las 10 de la mañana del martes. El tribunal, el fiscal y su abogado defensor esperaron en vano. No contestaba al teléfono y su familia desconocía donde se encontraba. No quedó más remedio que suspender el juicio y ordenar su búsqueda y captura. Su familia, que tampoco logró ponerse en contacto con él, presentó el mismo martes una denuncia de desaparición. Apenas 24 horas después tenía lugar el hallazgo de un cadáver en su vehículo en Baiona. La requisitoria de búsqueda, captura e ingreso en prisión colgaba ayer en el tablón de anuncios de la Audiencia.