REDACCIÓN | VIGO
Después de un mes viviendo a la fuerza en Cangas, el ciudadano francés Jean Marc Pérez regresó ayer a su Lyon natal. Eso sí, lo hizo sin carné de conducir y con un vecino de Cangas como chófer. Los 300 euros que cuesta el viaje y el regreso en tren del conductor fueron abonados por la Sociedad Francesa de Beneficencia, gracias a la mediación del cónsul honorario de Francia en Vigo.
Varios de los vecinos que han dado comida de forma desinteresada al galo acudieron a despedirlo. Pérez todavía deberá esperar once meses hasta que la Justicia le devuelva el permiso de conducir que le retiró por conducir en sentido contrario por la autopista AP-9.
La historia de Pérez por tierras de O Morrazo es entre esperpéntica y triste, pues se encontraba literalmente recluido en Cangas desde que fue sorprendido por agentes de Tráfico conduciendo por el arcén y en sentido contrario por la AP-9, a la altura de Vilaboa.
El titular del Juzgado número 3 de Cangas le impuso una pena de cuatro meses de prisión, que al final no tuvo que cumplir al carecer de antecedentes, y la retirada del permiso de conducir durante un año. Esto le impidió continuar la ruta por la costa de la península Ibérica, que había iniciado en junio de 2009. En su momento, Jean Marc Pérez alegó que al darse cuenta de que no llevaba dinero para pagar el peaje de Pontevedra decidió regresar por el arcén hasta la salida anterior, hacia Moaña y Cangas, pero fue detenido antes de lograr su temerario objetivo.
Sin dinero ni carné para poder regresar a su pueblo natal, cerca de la ciudad de Lyon, el ciudadano francés recurrió a la caridad de muchos vecinos de Cangas, tanto para subsistir como para intentar regresar a su país. Ayer inició su regreso pasadas las 10.30 horas, una travesía de unas 20 horas en su destartalado Ford Fiesta. El conductor es el vecino de Cangas José Luis Barrero Vázquez, que se ofreció a ayudar a Jean Marc Pérez desde el principio.