AGENCIAS | BARCELONA
Un matrimonio de ancianos falleció la madrugada del jueves al arder su piso en Arenys de Munt (Barcelona), en un suceso que según el alcalde, Carles Mora, podría haber sido una tragedia aún mayor si una vecina no hubiera alertado a gritos al resto de vecinos.
En el incendio, que se originó por causas desconocidas sobre las cinco de la madrugada en un edificio de seis plantas situado en el número 20 de la Riera de Sobirans, fallecieron el matrimonio de octogenarios, doce personas resultaron intoxicadas y se tuvo que desalojar a una treintena de vecinos.
La docena de personas intoxicadas por el humo, entre ellos un agente de la Policía Local, fueron trasladadas al Hospital de Mataró (Barcelona) y todas ellas ya fueron dadas de alta.
El alcalde de Arenys de Munt, Carles Mora, destacó que los vecinos del bloque pudieron salvarse y evitar una "tragedia que podría haber sido mayor" gracias a los gritos de alerta que una vecina lanzó a través del patio de luces.
Según los Bomberos de la Generalitat, el incendio se inició sobre las 04.58 horas, por motivos que se desconocen, y atrapó mortalmente al matrimonio octogenario que residía en el piso afectado por las llamas.
El fuego pudo ser sofocado a las 05.34 horas, gracias al trabajo de siete dotaciones de los bomberos desplazados al lugar.
El alcalde, que decretó tres días de duelo, subrayó que los dos ancianos fallecidos, con cinco hijos, vivían solos y eran unas personas muy conocidas en el pueblo, una pequeña localidad de la comarca costera del Maresme.
Aunque los peritos confirmaron que no hay riesgo de que el edificio se derrumbe, los vecinos desalojados no podrán volver a sus casas hasta dentro de unos días, ya que los servicios de agua, luz y gas han quedado inutilizados a consecuencia del fuego.
En total, en el inmueble siniestrado viven medio centenar de personas, aunque sólo una treintena tiene allí su domicilio, ya que el resto son vecinos de Barcelona que utilizan sus pisos en Arenys de Munt como segunda residencia.
Los vecinos evacuados, que pudieron abandonar el edifico por su propio pie por la escalera del bloque, fueron acogidos en primera instancia en la sala municipal del ayuntamiento, donde se les proporcionó comida y bebida, además de atención psicológica.
Posteriormente, tres de las familias afectadas por el desalojo aceptaron acudir a los pisos de acogida del consistorio, mientras que el resto lo harán en casas de familiares.
Los pisos de la fachada trasera están menos afectados y los vecinos de esta zona "podrían volver en un plazo de tiempo más corto", según el alcalde.