El juez: "No la llevaron a un médico"

Critica que los padres "eran conocedores" de los episodios de sedación de Asunta y, a pesar de ello, no fueron al doctor y en el juicio alegaron no recordar "nada significativo"

13.11.2015 | 01:35
El magistrado Jorge Cid.

Es otra de las claves para la condena de ambos progenitores. Los profesores les advertían de que la niña no se encontraba bien, pero nunca la llevaron a consulta para ver de qué se trataba. "Resulta ciertamente poco creíble y poco coherente con la versión que se ha tratado de ofrecer de unos padres responsables y preocupados por el bienestar de su hija", incluye el magistrado en el fallo. Tampoco se pusieron de acuerdo sobre cuál de los dos le administraba el antihistamínico para la alergia. Después del primer episodio Porto dijo que irían al hospital, pero no lo cumplió

Que los padres eran conocedores de los episodios de sedación es una evidencia para el juez. Considera que ambos sabían perfectamente lo que le ocurría a la niña en julio y en septiembre "no solo por razones de convivencia con la menor, sino también porque los profesores avisaron a ambos de unos síntomas alarmantes para una niña de doce años que no había padecido antes episodios similares".

Se refiere así la sentencia a los capítulos de sedación de la pequeña, en los que acudía a clase dopada. Fue uno de esos días cuando, según el testimonio de la profesora de música tenido muy en cuenta tanto por el jurado popular como por el juez, Asunta expresó que la engañaban y que le administraban "unos polvos blancos", supuestamente su madre, y negaba tener alergia. Fue uno de los argumentos principales de la acusación en este caso, al considerar que la niña habló antes de morir, y que dejó constancia de la pesadilla que estaba viviendo y que el peligro procedía de su propia casa, de sus padres. "Los acusados no solo no llevaron a su hija a un médico para consultar el problema de salud, a pesar de que después del primer episodio la acusada dijo a los profesores que irían al hospital y también dijo que lo habló con el acusado, sino que cuando se repiten los síntomas y con más intensidad el 22 de julio y los días anteriores, tampoco reaccionan", describe el juez en la sentencia, y continúa: "La única respuesta que han dado en el juicio es que ni siquiera se acuerdan del incidente, lo cual resulta ciertamente poco creíble y poco coherente con la versión que se ha tratado de ofrecer de unos padres responsables y preocupados por el bienestar de su hija".

El magistrado también hace referencia a las distintas versiones dadas por los padres sobre quién había administrado el supuesto antihistamínico a Asunta, que ninguno se atribuye, y llama la atención sobre el "contraste" entre la "preocupante situación" que presentaba la niña esos días y "la respuesta que dieron los padres en el juicio", ya que alegaron no recordar "nada significativo" de estos episodios. Apunta también la sentencia que las pruebas desveladas durante el juicio "ponen de manifiesto" que todos los episodios raros tuvieron lugar durante el verano, cuando la menor estaba bajo el cuidado de sus padres. Sin embargo, con su madrina y su cuidadora: "Asunta gozó de una salud magnífica". La sentencia hace hincapié en el 22 de julio, cuando la niña, tanto en esa jornada como en las anteriores, "estuvo sedada bajo los efectos de una medicación que conllevó que estuviese durmiendo durante muchas horas, descoordinada y desorientada". Del relato de los profesores se desprende "que el incidente era más que preocupante". También destaca el fallo la ausencia a clase el 18 de septiembre. Los padres declararon que tenía fiebre y en la nota enviada por Rosario al tutor indicaba que le habían prescrito un fármaco que le había ocasionado "graves vómitos y mareos".

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