"Fue un milagro: si llegamos a estar dentro de la furgoneta no la contamos"

Un camión arrolla el vehículo en el que remeros de clubes gallegos viajaban a un campeonato en Sevilla

13.12.2015 | 01:59
Estado en el que quedó la furgoneta tras el impacto del camión.

"Un auténtico milagro". Con estas palabras define Melchor Gago lo que vivió este pasado viernes a escasos 90 kilómetros de Sevilla. Delegado del Club de Remo de Vilaxoán, este hombre viajaba en una furgoneta con su esposa y el entrenador Luciano Moldobán acompañando a tres jóvenes remeros, uno de ellos su hijo, que se dirigían ilusionados a competir en el Abierto de Andalucía. Tras verse obligados a parar debido a una avería, cuando esperaban mientras hacían gestiones con la aseguradora un camión de gran tonelaje arrolló su vehículo, el remolque y las cuatro embarcaciones que llevaban para la competición. "La furgoneta se desplazó 150 metros, un barco literalmente voló...; menos mal que nos encontrábamos fuera, si llegamos a estar en el coche igual no lo contamos", describe.

Con los tres adultos iban los tres chicos de 16 y 17 años que iban a competir: Alejandro Gago, del club de Vilaxoán; Luis Miguel Escourido, de otro de Perillo (A Coruña); y Eduardo Alfaya, del Club de Remo do Miño Tui-Seta. Todos se forman en el Centro Gallego de Tecnificación Deportiva, en Pontevedra. "Tuvimos que parar por una avería, creemos que en el embrague; sacamos a los niños, señalizamos el vehículo, yo estaba haciendo gestiones con la aseguradora y de repente vi venir un camión muy mal; y arrolló la furgoneta, el remolque y los barcos, lo perdimos todo", lamenta Melchor. Se rozó la tragedia. Un trozo de vehículo saltó por los aires e impactó en la cabeza del entrenador Luciano, clavándole cristales a él y a la madre de uno de los remeros. Afortunadamente, resultaron con lesiones leves. "Gracias a dios estamos vivos todos", señalaba Luciano. Los chicos estaban detrás de los quitamiedos y todo se quedó en un susto.

Aunque se plantearon volver a Galicia sin competir, los jóvenes se quedaron en Sevilla y pudieron participar gracias a la solidaridad de la organización del Abierto y de otros clubes, que les dejaron ropa y embarcaciones. "Se volcaron con nosotros; gracias a eso los niños han podido remar", agradecen. Melchor lamenta la delicada situación en la que quedan al perder la furgoneta y el remolque propiedad del club arousano, así como unos barcos con un coste de entre 10.000 y 15.000 euros: "Esto no es el fútbol; como en todos los deportes minoritarios se sufre mucho para tener ayudas para que los niños puedan competir y ahora nos pasa esto".

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