El ourensano degollado en Gran Canaria ya fue víctima de un intento de homicidio

Un vecino del empresario Luis Fernández desvela que el fallecido le relató que había sufrido varias agresiones en Brasil

13.10.2016 | 00:48

El empresario ourensano de 66 años, Luis Fernández Conde, que murió degollado la noche del pasado lunes en un local de la avenida de Gáldar de San Fernando de Maspalomas supuestamente por su pareja de origen brasileño, había sufrido hace apenas año y medio un episodio que le dejó en coma durante meses. En el barrio de A Ponte, en Ourense, donde residió antes de trasladarse a Canarias hace más de 40 años, mostraban ayer su asombro al conocer el trágico final del empresario. En los bares de la avenida de Santiago, trataban de ubicar a una de sus hermanas, vecina del barrio. La familia es originaria de Barra de Miño, Coles, pero muy pronto se desplazaron a Ourense, donde se instalaron en un piso de la calle Alejandro Pedrosa.

En Maspalomas, un vecino del edificio Buenavista, asegura que el dueño de la cadena de tiendas Luis Sport regresó a Gran Canaria tras una larga temporada en Brasil con claras secuelas de haber padecido una parálisis cerebral fruto de las agresiones proporcionadas por su círculo más cercano. La víctima llegó a admitir en vida que una de sus exparejas le había intentado envenenar tras robarle su coche en el país iberoamericano. Dos días después de que la Policía Nacional encontrara el cuerpo del empresario Luis Fernández Conde en medio de un charco de sangre en un almacén de su propiedad en Maspalomas, la vida en el barrio continúa con total "normalidad". Muchos de los vecinos de la zona comercial aseguran que casi "ni le conocían" debido a que pasaba largas temporadas en el continente sudamericano, principalmente, en Brasil.

Juan Antonio Trujillo, quien regenta un gimnasio justo al lado del lugar donde el empresario fue asesinado, aún no se ha recuperado del susto. Conocía a Luis desde hace más de 20 años de "la vida nocturna del centro comercial de Puerto Rico", donde el fallecido trabajó de camarero a su llegada a la isla. Lo recuerda como una persona "sociable" y "alegre", pero de la que nunca supo "nada" sobre su vida sentimental. "Nunca le pregunté sobre sus relaciones amorosas", aclaró Antonio, después de que otras fuentes cercanas al crimen han destacado el carácter esporádico de las compañías de este vecino. La última vez que lo vio con vida fue hace apenas una semana.

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