Un vigués mata de un disparo a un joven de 25 años en Chapela en San Juan

José Luis Luna descerrajó un tiro a Daniel Beltrán después de que la víctima le reprochase que orinase en el arenal . También disparó a otro chico

25.06.2017 | 11:18
Dos policías, recabando pruebas tras el crimen. Arriba a la izquierda, la zona donde se cayó desplomada la víctima tras el disparo y, a la derecha, el punto donde fue detenido el presunto homicida.

La tradicional y festiva noche de San Juan finalizó de forma trágica la pasada madrugada en la playa de Arealonga, en Chapela (Redondela). José Luis Luna Pereira, un vecino de Vigo de 45 años que acumula a sus espaldas un largo y violento historial delictivo que incluye atracos con armas de por medio o tráfico de drogas, mató supuestamente de un disparo en el pecho a Daniel Beltrán Pinto, un joven de 25 años que residía en la misma parroquia donde sucedieron los hechos. El crimen ocurrió inmediatamente después de que la víctima le afease su actitud, concretamente que se pusiese a orinar desde la barandilla a una zona del arenal donde había gente. La reacción del agresor fue, según fuentes policiales, "abrir fuego sin más" sobre el fallecido con un arma corta de gran calibre, al parecer un revólver modelo Magnum plateado de gran potencia y calibre y que según las fuentes consultadas es "muy difícil" de conseguir.

Ocurrió en torno a las 05.15 horas. Luna Pereira, viejo conocido de las fuerzas de seguridad cuyos delitos ya lo llevaron a prisión, había ido esa noche a las hogueras de Arealonga. Según testimonios, en varios momentos de esa madrugada habría estado haciendo alarde del arma que portaba y mostrando un comportamiento "chulesco". De hecho, fuentes consultadas refieren un desencuentro de víctima y agresor previo al del homicidio precisamente derivado de la actitud que mostraba el detenido. "Se exhibió antes con la pistola y nadie avisó a la Policía", lamentaba el abuelo paterno del fallecido, Álvaro Beltrán, de 86 años, para quien no había consuelo. El crimen, concretamente, ocurría al lado de las barandillas que hay en una de las esquinas de la playa, prácticamente frente al único bar que a esas horas permanecía abierto, por lo que la gente que aún estaba por allí estaba concentrada en esa zona.

Dani, como conocían en Chapela al fallecido, discutió con el agresor reprochándole que orinase en la playa, lo que motivó que este último le disparase un tiro que le alcanzó con fuerza justo bajo el pecho y lo empujó unos metros. Según la Policía Nacional, un amigo de la víctima que estaba al lado -fuentes cercanas a este joven dicen que eran "vecinos"-, al ver desplomarse a la víctima y que ésta comenzaba a sangrar, reaccionó recriminando al que disparó lo que acababa de hacer y dándole un empujón, tras lo cual el presunto homicida apuntó hacia él y realizó al menos otro disparo que no llegó a alcanzar a ese chico, que echó a correr haciendo un recorrido de más de un kilómetro hasta llegar a la zona de la estación, donde el joven fue localizado por una patrulla de agentes de paisano que lo tranquilizaron.

Tras la agresión, el presunto homicida echó a correr escaleras arriba por una zona que va a dar al Camiño do Trasmallo y desde ahí a la calle principal, la avenida de Vigo, donde, sin que hayan trascendido las circunstancias, cogió un taxi. La Policía Nacional destaca que la ayuda ciudadana resultó fundamental para proceder al arresto del supuesto agresor. Un ciudadano informó a los agentes que el hombre se acababa de subir a un taxi. Los policías localizaron el vehículo y lo bloquearon. El presunto homicida, con una actitud muy violenta, trató sin éxito de abrir fuego con su arma contra los efectivos que intentaban inmovilizarlo, al tiempo que otros sacaron del vehículo al taxista para evitar que resultara herido. De hecho, Pereira Luna, según fuentes policiales, no paró de dar patadas y de intentar utilizar su arma mientras forcejeaba con los agentes en el asiento trasero del taxi, hasta que lo acabaron reduciendo. "Es una de las detenciones más complicadas y peligrosas que se recuerdan; los policías se jugaron literalmente la vida", refieren las mismas fuentes. El detenido, que recibió asistencia sanitaria tras el forcejeo, fue trasladado a los calabozos de la comisaría de la Policía Nacional de Vigo, donde a lo largo de la jornada, lejos de mostrarse pacífico, siguió teniendo momentos de agresividad.

La Policía Nacional se hizo cargo de la investigación. Además de los agentes del grupo de la Policía Judicial que lleva las indagaciones, en el punto se personó la Policía Científica para recabar pruebas, como los casquillos. En el operativo participó la Policía Local de Redondela. Esa noche, debido a las hogueras de San Juan, había dotaciones cercanas al lugar donde sucedió el crimen. Los sanitarios del 061 no pudieron hacer nada por salvar la vida de la víctima.

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