ANTONIO RICO
Sin novedad en el frente. DEC (Antena 3) sigue a lo suyo, que no es lo nuestro, pero, a fuerza de hablar de las ex novias de Cristiano Ronaldo y de si no sé quién invitó o no a su boda a no sé quién, lo parece. ¿Hasta cuándo DEC seguirá abusando de nuestra paciencia? A finales del siglo XIX, el parlamentario catalán Sunyer y Capdevilla pronunció un discurso que empezaba así: Guerra a Dios, a la tisis y a los reyes, provocando un escándalo monumental en el Congreso. Sin duda, Sunyer añadiría hoy a esa lista la guerra a las ex novias de Ronaldo, a las hermanas de Norma Duval, a Sara Montiel y a su hijo Zeus. Guerra a DEC, el dios de la basura televisiva de la noche de los viernes, la tisis que obliga al proletariado audiovisual a expectorar sangre, el rey de la elevación del cotilleo cutre a la categoría de seudociencia. El mismo Sunyer, poco después del escándalo de Dios, la tisis y los reyes, negó la virginidad de María porque, según él, estaba demostrado que Jesús de Nazaret había tenido hermanos. Para calmar los ánimos de los diputados conservadores, al general Serrano, por entonces regente del Reino, no se le ocurrió otra cosa que pedir un poco de respeto por la vida privada de María Santísima. A los enemigos de DEC no se nos ocurre pedir un poco de respeto por la vida privada de la ex novia de Ronaldo o de Sara Montiel, porque la ex novia y la ex cantante viven precisamente de inventar sus vidas privadas, pero sí pedimos un poco de respeto por la vida privada de los espectadores. Es cierto que los que nos sentamos un viernes por la noche a ver la tele no somos vírgenes y sabemos lo que nos vamos a encontrar en programas como DEC. Es cierto que todos tenemos un mando a distancia. Es cierto que podemos elegir entre ver Historia de un beso (La 2), la hermosa película de Garci, o escuchar a la ex novia de Ronaldo. Todo eso es cierto. Pero también es cierto que, como decía Sunyer, merecemos librarnos de Dios, de la tisis y de los reyes. Podemos cambiar de canal divino, tomar medidas contra la tisis televisiva y guillotinar a los reyes del cotilleo, pero da un poco de pereza. ¿Por qué tenemos que dedicar parte de nuestra vida privada a evitar encontrarnos con Sara Montiel y su hijo Zeus?