EFE
El reportaje "Amigos de lo ajeno" muestra la otra cara de la crisis y revela que quienes no se atreven a infringir la ley recurren a llenar la cesta de la compra con el trapicheo de productos robados, o incluso, al robo por encargo. Algo que es el pan de cada día en las grandes ciudades.
La cámara de "Comando Actualidad" ha sido testigo de cómo tres mujeres son perseguidas por dos policías de paisano. Han robado ropa por valor de 200 euros. Son madres de familia que roban en las tiendas para dar de comer a sus hijos.
También hay delincuentes profesionales que entran a robar el jamón, la leche o las cuchillas de afeitar de marca que previamente le ha encargado un jubilado.
En los supermercados andan con mil ojos. Ponen alarmas a las latas de aceite, encierran en vitrinas las conservas o salpican de cámaras de seguridad cada rincón de los comercios. Todos los empleados han de estar más alerta que hace unos años porque los hurtos en los centros comerciales han aumentado un 500 por cien.