ANTONIO RICO
Hay otros mundos, pero son de agua y están en La 2. El río de la vida nos acercó la semana pasada al Nilo, desde Asuán a Luxor; y la serie Mundos de agua, que La 2 estrenó el lunes, nos lleva a lugares nunca vistos llenos de animales y plantas cuya fantástica anatomía deja en ridículo a la imaginación de un Dalí o de un Bosco. Tanto El río de la vida como Mundos de agua tienen la maravillosa virtud de que desprecian la mística del Nilo y del agua para concentrarse en la física del río y del elemento natural. Así, lo que podría convertirse en uno de esos inquietantes documentales que se regodean en el misterio del Nilo y del agua que da la vida se queda en un relajante canto a la naturaleza viva, cierta, tozuda y deslumbrante.
Si un budista dice: Hágame uno con todo, puede estar meditando para alcanzar la iluminación o puede estar pidiendo un perrito caliente en un puesto callejero. Si en un documental sobre el Nilo escuchamos que Egipto es una tierra de misterio, puede que estemos ante un documental indocumentado que ofrece respuestas idiotas a preguntas mal formuladas, o ante un producto que ofrece sabrosos datos, precisas referencias históricas y hechos más sorprendentes que las invenciones de los seudoegiptólogos. No tengo nada en contra de un documental budista sobre el agua que busque la iluminación y pretenda que todos seamos uno con el líquido elemento, pero prefiero un documental que trate ese mundo de agua como si fuera un perrito caliente. Creo que El río de la vida y Mundos de agua son documentales con apariencia budista que, en realidad, sólo quieren alimentar nuestro ocio con deliciosos perritos calientes. El estreno de las nuevas temporadas de El intermedio y Buenafuente (La Sexta) también son buenas noticias para los que necesitamos llenar el estómago con perritos calientes, y no con las bobadas de los iluminados concursantes de Gran Hermano o las tenebrosas meditaciones de los tertulianos de Sálvame diario. Wyoming y Buenafuente son para la televisión mucho menos que el Nilo para Egipto o el agua para el planeta Tierra, pero es agradable poder pedir un perrito caliente después del telediario o antes de ir a la cama sin que te saque un ojo Jackie Chan o te apabulle la mística del 90-60-90.